martes, 7 de agosto de 2018

Clases de artrópodos: chelicerata o quelicerados y mandibulata o mandibulados



Los artrópodos son invertebrados de cuerpo segmentado y articulado, envuelto en un exoesqueleto resistente e impermeable compuesto principalmente por quitina. Se dividen en el chelicerata o quelicerados y mandibulata o mandibulados.

Cienpies, artropodos y biologia

- Introducción a los artrópodos


Se puede afirmar que los artrópodos son el grupo de animales de mayor éxito en la Tierra. En la actualidad se conocen más de un millón de especies diferentes. Colonizan todos los hábitats posibles, desde el agua dulce al océano, el suelo, la nieve, etc. Una característica que comparten todos los integrantes de esta clase de animales es que presentan simetría bilateral, evidente por la presencia de pares de apéndices segmentados, que desempeñan diversas funciones, dispuestos a ambos lados del eje ventral. A diferencia de la segmentación de los anélidos, en los artrópodos se pueden distinguir tres partes: cabeza, tórax y abdomen. Los fósiles de los primeros artrópodos –son muy abundantes los pertenecientes al periodo Cámbrico– se denominan trilobites; se ha observado que ya eran animales segmentados, de apéndices pareados articulados y con un exoesqueleto similar al de los animales actuales.

Aracnidos y artropodos

- Artrópodos quelicerados o Chelicerata


Los quelicerados no poseen antenas ni mandíbulas. Los dos apéndices más anteriores o el primer segmento postmandibular forman una extremidad, a modo de pinza, denomina quelícero. El siguiente par de apéndices puede constituir dos partes destinadas a la locomoción o bien portar fuertes pinzas, como ocurre en el caso de los escorpiones. Otra de las características propias de los quelicerados es que la cabeza y el tórax se hallan fusionados, constituyendo la estructura del cefalotórax.

+ 1ª clase de artrópodos quelicerados: Clase Merostomata o euriptéridos


La Clase Merostomata está constituida por un grupo de artrópodos denominados euriptéridos, abundantes en el periodo Cámbrico. Estos organismos, que llegaron a alcanzar una longitud de 3 m, evolucionaron a partir de los trilobites. Ambos grupos primitivos desaparecieron en los últimos momentos de la era Paleozoica. Sólo sobrevive un representante de los euriptéridos, que se puede identificar como un fósil viviente; es el denominado Limulus o "cangrejo real", cuyas características no parecen haber cambiado desde hace 200 millones de años.

+ 2ª clase de artrópodos quelicerados: Clase Arachnida o arácnidos


Los primeros representantes de la Clase Arachnida, o arácnidos, eran acuáticos, pero la evolución, ya en el periodo Silúrico, determinó la conquista del medio terrestre. Entre los actuales se pueden citar los escorpiones, garrapatas, piojos, arañas, ácaros y típulas. Se estima que su representación en la Tierra asciende a 70.000 especies.

Mientras que los escorpiones y las arañas son formas terrestres, salvo la araña acuática o Argyroneta aquatica, los ácaros pueden sobrevivir en todos los espacios vitales, usando el alimento de animales de vida libre o viviendo como parásitos de animales y plantas. Los escorpiones capturan a sus presas con sus fuertes pinzas y las inmovilizan con el veneno que contienen en su aguijón. Las hembras de la especie transportan a sus crías hasta que se pueden valer por sí mismas. Las arañas están representadas por más de 30.000 especies. Algunas crean redes de seda, gracias a la acción de unas glándulas llamadas hileras. Para inmovilizar a sus presas y capturarlas pueden utilizar estas telas; en otras ocasiones, saltan sobre ellas y les dan muerte a través de la secreción de sustancias venenosas que se producen en los quelíceros.

Los ácaros suelen ser animales alargados y aplanados, como las garrapatas y los piojos, que son parásitos de los humanos y de determinados animales, además de transmisores de distintas enfermedades.

Escorpion y artropodos

- Artrópodos mandibulados o Mandibulata


En general, en todas las clases de Mandibulata, o mandibulados, se pueden distinguir dos piezas bucales, las mandíbulas, así como las extremidades de los dos siguientes segmentos, implicadas a su vez en la toma del alimento, que reciben el nombre de maxilas. Por delante de estos apéndices bucales se localizan uno o dos pares de antenas.

+ 1ª clase de artrópodos mandibulados: Clase Crustácea o crustáceos


La Clase Crustácea presenta, como en el caso de los quelicerados, la cabeza unida al tórax, formando el cefalotórax. Otra característica particular de los crustáceos es la de poseer apéndices birrámeos, es decir con dos extremidades, una andadora y otra nadadora. Dentro de los crustáceos se pueden citar al cangrejo de río, la langosta, el percebe, el cangrejo azul y un gran número de criaturas diminutas como el camarón. Estas especies pequeñas sirven de alimento en la dieta humana y para un gran número de especies de peces y mamíferos. Un ejemplo de ello es el krill, que proporciona alimento a uno de los animales de mayor tamaño, la ballena azul. El krill o Euphasia superba se alimenta del plancton marino y puede formar gigantescos bancos a partir de la unión de miles de millones de individuos.

+ 2ª clase de artrópodos mandibulados: Clase Chilopoda o cienpiés


La Clase Chilopoda, o quilópodos –vulgarmente cienpiés–, está representada por unas 3.000 especies. Presentan un cuerpo alargado y plano, con dos patas por cada segmento corporal. Son animales carnívoros, que captura a sus presas gracias a una potente picadura venenosa.

+ 3ª clase de artrópodos mandibulados: Clase Diplopoda o milpiés


Los llamados milpiés son, con aproximadamente 8.000 especies, los mandibulados que constituyen la Clase de los Diplopoda. Se diferencian de los anteriores por poseer dos pares de patas en cada segmento. Su hábitat son las cortezas muertas de los árboles o el suelo y se alimentan de plantas en descomposición.

+ 4ª clase de artrópodos mandibulados: Clase Insecta o insectos


El último grupo dentro de los mandibulados está representado por la Clase de los Insecta o insectos. Se encuentran presentes en todos los hábitats terrestres y representan las tres cuartas partes de todas las especies conocidas del planeta. Su exoesqueleto es bastante impermeable al agua, lo que impide una deshidratación del organismo por la sequedad del aire circundante. Los apéndices pareados, articulados, provistos de garras, sirven para la locomoción y para la ingestión de alimentos. Las mandíbulas, los maxilares y los labios están dispuestos de formas muy distintas; el resultado son partes bucales que pueden ser succionadoras, picadoras, masticadoras y raspadoras. El desarrollo de las alas es una de las adaptaciones que explican el enorme éxito de los insectos en la conquista del medio terrestre. De hecho, fueron los primeros organismos en usar este medio de locomoción. Los insectos alados constituyen la subclase de los pterigotos, que representan el 90% de las especies. Generalmente, poseen dos pares anteriores y otro par de alas posteriores –en el caso de las hormigas, la evolución ha supuesto la pérdida de las alas–. La fertilización interna es la solución desarrollada por la unión de los gametos fuera del agua; de este modo se evita la desecación del embrión. Por otra parte, los insectos poseen la capacidad de eliminar como desecho de su metabolismo los compuestos nitrogenados, en forma de ácido úrico. Este mecanismo precisa de una mínima cantidad de agua, que es prácticamente reabsorbida en el recto. El intercambio gaseoso se realiza a través de una densa red de canales, las tráqueas, que recorren todo el cuerpo del animal. En este tipo de respiración, el oxígeno llega directamente a las células sin pasar por el aparato circulatorio.