martes, 26 de febrero de 2013

Los pinzones de Darwin



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Tal y como lo dejó escrito él mismo, la idea de evolución se presentó en la mente del joven Darwin cuando el naturalista británico, que había embarcado a bordo del Beagle en 1831, arribó al archipiélago de las Galápagos, islas volcánicas situadas en la línea del ecuador. La observación de la particular fauna de estas islas condujo a Darwin en la dirección correcta. Advirtió que la población animal estaba formada por ejemplares de especies diferentes, aunque similares, a las que vivían en el continente. A pesar de la presencia destacada de iguanas marinas y tortugas gigantes (denominadas "galápagos"), fueron en realidad unos pájaros los que inspiraron su teoría: los pinzones.

Darwin y sus pinzones

- Trece especies de pinzones pueblan el archipiélago de las Galápagos


Hasta trece especies de estas aves pueblan aquellas pequeñas tierras emergidas del mar. A pesar de que son muy parecidos en su aspecto general, esos pinzones presentan diferencias sustanciales en una parte del cuerpo: el pico. Tales diferencias no afectan tanto a las dimensiones y al color como a la forma, que se ha modificado según los distintos regímenes alimenticios. En algunos ejemplares la extremidad tiene forma de gancho, pequeño y delgado; en otros es grueso y grande. En el curso de sus investigaciones, el naturalista intentó formular una explicación racional: la causa de todo ello no era la voluntad creadora divina (como creían con firmeza los investigadores de la época), sino, mucho más sencilla y lógicamente, un pinzón ancestral que vivió en tiempos remotos (hoy se plantea la hipótesis de entre uno y cinco millones de años), una especie de prototipo del que derivaron, a lo largo del tiempo, todos los demás.

- La selección natural, patente en las islas Galápagos


En estas islas, auténtico laboratorio a cielo abierto, es posible observar la forma de actuar de la selección natural, y verificar la teoría en la práctica. En una pequeña isla del archipiélago, Gran Dafne, viven dos especies de pinzones, una de pico mediano grueso y la otra de pico largo y delgado. La alternancia de estaciones secas y lluviosas, que produce variaciones en la flora local (con cáscaras duras y con cubiertas más tiernas y fáciles de romper) y más precisamente en las plantas de las que se alimentan las aves, provoca cambios en la población de los animales. En los años de sequía, cuando las semillas son más duras, se observa un aumento en las dimensiones corporales y en el pico, mientras que en los años lluviosos el fenómeno se invierte. Si el clima determinase una subida estable de las temperaturas, sería posible plantear la hipótesis de un cambio gradual de la población de pinzones hacia una "forma nueva" más robusta, una nueva especie.