miércoles, 8 de mayo de 2013

Las estructuras de sostén



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En el reino animal, la existencia de los sistemas musculares más o menos complejos necesarios para el movimiento va asociada a menudo a la presencia de formaciones rígidas, generalmente denominadas esqueletos, que desempeñan la doble misión de proteger los órganos más delicados y de favorecer la adhesión (inserción) de los mismos músculos. Las estructuras esqueléticas pertenecen a dos categorías fundamentales: los exoesqueletos, o sea los externos al cuerpo del individuo, y los endoesqueletos, que son internos. Típicos portadores de exoesqueletos son muchos protozoos, los artrópodos (insectos, arañas, escorpiones y crustáceos) y los moluscos revestidos de concha; los endoesqueletos son en cambio típicos de todos los vertebrados. En concreto, en estos últimos los ligamentos y los cartílagos contribuyen, con los huesos, a las funciones de soporte, contención y protección. Los cartílagos completan la estructura esquelética de algunas partes del cuerpo (en el hombre: la nariz, el pabellón auricular, la tráquea, la laringe) y revisten las articulaciones de los huesos. Constituyen la primera fase de la formación ósea, que concluye con la deposición de las salas minerales. Los ligamentos, en cambio, son haces de tejido fibroso elástico y resistente, que unen dos o más segmentos cartilaginosos y óseos en correspondencia con las articulaciones.

Estructuras de sosten
Los peces pueden tener esqueleto cartilaginoso o bien esqueleto óseo.

En los vertebrados, el esqueleto se caracteriza por un gran eje principal de soporte, la columna vertebral. Ese soporte axial es la principal característica estructural que aúna a los diversos grupos de vertebrados: los ciclóstomos (también denominados agnatos, como por ejemplo las lampreas), los peces (subdivididos en condrictios, o sea con esqueleto cartilaginoso, y osteictios, con esqueleto óseo), los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos.