viernes, 8 de marzo de 2013

El tallo o tronco en la planta

El tallo (o tronco, o eje) es el órgano de la planta destinado a sostener las hojas, las flores y los frutos, y a conectarlos con las raíces. De porte vertical y por lo general robusto, el tallo se origina de una yema del embrión formada por tejido meristemático rodeado por hojas jóvenes constreñidas entre sí y protegidas a su vez por escamas (o catáfilos).

Troncos en el bosque

- Nudo, entrenudo y primordios de las ramas o yemas


Cuando la yema se desarrolla las escamas caen, el tallo se alarga y las hojas se expanden. El punto de inserción de las hojas se denomina nudo y la parte de tallo desnudo, que es la que más rápidamente crece, se llama entrenudo. En la axila de las hojas se forman pequeñas protuberancias, que constituyen los primordios de las ramas o yemas.

- Los brotes son protegidos en invierno por una capa de pelos o resinas


Los brotes que deben resistir durante la estación invernal para continuar el crecimiento de la planta en primavera están protegidos por una densa capa de pelos o por resinas y gomas especiales que, transpirando desde el interior, casi cementan los catáfilos entre sí.

- La forma de ramificarse del tallo en la planta


Es interesante la forma en que el tallo se ramifica: si el eje principal se alarga más que los secundarios, es decir, las ramas, se obtiene la típica forma en pirámide, muy común en las coníferas (pino, abeto, etc.). Si por el contrario el eje principal deja de crecer o lo hace menos que sus ramas laterales, se tienen las formas más comunes de árbol, como el tilo o el olmo.

- Variación en la consistencia de los tallos


También la consistencia de los tallos presenta gran variación:

+ Tallo herbáceo


Se denomina tallo herbáceo al de la hierba común, que está lignificado y es más o menos tierno. Es típico de las plantas anuales o bianuales (es decir, que cumplen su ciclo vital en uno o dos años).

+ Tallo fistuloso


Un tallo alto y nudoso, hueco en su interior pero resistente por estar impregnado de silicio, como es el caso del trigo, se denomina tallo fistuloso.

+ Tallo escapo


Un tallo tierno, simple, sin hojas, como el de la chivirita, recibe el nombre de escapo. Se define acaule la planta que posee un tallo tan breve que parece inexistente.

+ Tallos leñosos


En las plantas perennes, es decir, las que viven muchos años, el tallo es mucho más consistente y robusto, recto, y se ramifica a una cierta altura, si bien no todas ellas pueden definirse como "árboles"; este término se reserva a los tallos leñosos. El avellano, por ejemplo, que se ramifica ya desde la base, no es un árbol propiamente dicho, sino un arbusto, y la salvia es una mata porque no sólo está ramificada en su base sino que toda su parte superior es herbácea.

+ Tallo voluble o trepador


En algunos casos, el tallo es incapaz de mantenerse recto bajo el peso de las hojas, las flores y los frutos. En esta situación, el árbol puede comportarse de dos formas: o se arrastra por el suelo, como sucede con la calabaza, o busca un punto de apoyo, que puede ser otro árbol o un palo, y trepa por él. Se denomina entonces tallo voluble o trepador. Este tipo de tallo lo poseen, por ejemplo, la judía, la madreselva o la vida.

+ Tallo subterráneos o parcialmente subterráneos


Normalmente, el tallo de las plantas es aéreo con una pequeña porción subterránea; en algunas ocasiones, sin embargo, ésta se desarrolla de forma considerable transformándose en un órgano de reserva. Es el caso del tubérculo de la patata, del rizoma del lirio o del bulbo de la cebolla, denominados todos ellos tallos subterráneos. En el tubérculo, que es una rama engrosada llena de sustancias de reserva, se observan yemas, llamadas ojos, que pueden generar un nuevo tallo. En el rizoma, que suele crecer horizontalmente (paralelo al suelo) y es muy rico en almidón, se forma anualmente una yema terminal a partir de la cual se desarrolla la parte aérea de la planta, que al final de la estación muere, siendo sustituida por una nueva yema al año siguiente. En el bulbo, en cambio, las hojas, reducidas a escamas carnosas, esconden la yema en el interior de su densa envoltura.

+ Particularidad del tallo de las fresas


El tallo de las fresas presenta también una particularidad; estas plantas se propagan fácilmente sobre el suelo porque algunas ramas rastreras, denominadas estolones, emiten brotes y raíces, formando así una nueva planta.

+ Tallos de las plantas grasas


Aún más singulares son los tallos de las plantas grasas, que reducen al mínimo la superficie de transpiración para así resistir mejor los climas secos en los que viven. Puesto que el vapor de agua es emitido principalmente por las hojas, estas plantas las reducen a espinas, mientras que el tallo y las ramas, denominados cladodios, adquieren el aspecto de gruesas hojas carnosas y verdes.

- Elementos del tallo


Como ya se ha mencionado, en la yema apical se encuentran los tejidos meristemáticos. Examinando la sección transversal de un tallo joven se observan, desde el exterior hacia el interior, los siguientes elementos: la epidermis, constituida a menudo por una única capa de células; la corteza, pluriestratificada (filas de células verdes que contienen clorofila, y detrás células incoloras ricas en granos de almidón con función de reserva), y por último, en el centro, el cilindro central, una especie de columna formada por parénquima, dentro del cual se sitúan los haces conductores, con el líber hacia la corteza y la madera vuelta hacia el centro del tallo. Los haces están acompañados por fibras, que aumentan su resistencia mecánica. Esta estructura permanece durante toda la vida en las monocotiledóneas, es decir, en las plantas cuya semilla está dotada de una única hoja (denominada cotiledón) que contiene sustancias nutritivas.

En el resto de plantas superiores, que alcanzan dimensiones considerables, entre pronto en actividad un tejido meristemático denominado cámbium, situado entre el leño y el líber. Al igual que en la raíz, aquél genera elementos xilemáticos que miran hacia el interior y otros floemáticos vueltos hacia el exterior.

El proceso se repite cada primavera. Año tras año continúan formándose anillos concéntricos de circunferencia cada vez mayor, que a veces permiten no sólo conocer la edad de una planta sino también evaluar las características de la estación, puesto que la humedad y el calor ejercen una influencia notable sobre el desarrollo de los anillos leñosos.

Los estratos de madera más viejos e internos, que forman la parte más dura y compacta del tronco (duramen), pierden la capacidad de conducción, que pasa a los estratos externos continuamente renovados. Ésta es la razón de que muchos árboles vivan perfectamente a pesar de que el interior del tronco esté prácticamente vacío. El transporte de la linfa sin refinar que asciende de las raíces a las hojas está asegurado por los anillos de los conductos xilemáticos periféricos, mientras que la linfa elaborada que desciende a lo largo del tallo bajo por los conductos cribosos presentes bajo la corteza.

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