viernes, 31 de enero de 2014

Agredir para defenderse



La agresividad no es un carácter exclusivo del hombre. En la naturaleza, peces, insectos, mamíferos dan "palos de ciego" unos contra otros.

El tigre y la agresividad animal

Los variopintos peces tropicales, con sus brillantes colores, tratan de intimidar a quienes les disputan su territorio; en cambio, los mamíferos utilizan la orina para delimitarlo.

- ¿Qué entendemos por agresividad?


Por agresividad no se entiende sólo el ataque, típico de animales predadores como el león y el tigre (que atacan a otras especies animales para alimentarse), sino también aquella forma de "violencia" que se ejerce contra elementos de la propia especie. Las luchas entre animales de la misma especie acostumbre a tener una finalidad biológica: por lo general, precisamente, la defensa del territorio. Así sucede con muchos pájaros, que se distancian notablemente para nidificar, o con los jabalíes, que luchan entre sí con los colmillos tratando de derribar al contrario.

- La "territorialidad"


Sólo de este modo logran los ejemplares de una especie mantenerse distantes unos de otros, no superpoblar zonas que de otra forma soportarían una elevada densidad de población y racionalizar el uso de los recursos alimenticios. La llamada "territorialidad" es, pues, un mecanismo óptimo para el control de la natalidad y la conservación de la especie. Cuando dos litigantes luchan, el favorito es aquel que habita el territorio donde tiene lugar el enfrentamiento: mientras más se aleje del territorio propio, más expuesto estará a ser derrotado. A menudo las luchas entre machos tienen un desenlace incruento porque los contendientes evitan herirse mortalmente. En cuanto uno de los dos se da cuenta de que puede sucumbir, renuncia a la lucha. Todos los animales saben reconocer el momento en que deben considerarse derrotados: el milano se rinde tumbándose sobre la espalda y apuntando las garras hacia arriba; el lobo hace lo propio mostrando el vientre al vencedor.

- Enfrentamiento por amor


Otro motivo de enfrentamiento violento es el amor. Los leones y los elefantes marinos suelen vivir en grupos numerosísimos y en estrecho contacto, pero en la época de celo pelean furiosamente para conquistar el favor de una hembra.

- Los más agresivos


Entre los animales más agresivos figuran, curiosamente, las hormigas y las termitas, animales típicamente sociales pero que se muestran dispuestos incluso a sacrificarse para conquistar o defender el territorio y las fuentes de alimento.

- Los celos y la lucha


Existe una ulterior razón para lucha, cuyo objetivo final también es el de la conservación de la especie: los celos. Tal es el caso, por ejemplo, de una especie de pequeñas golondrinas en la que el macho sigue a la hembra en su vuelo nocturno, para evitar que otros machos intenten "seducirla".

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