jueves, 22 de agosto de 2013

La vista y el órgano de la vista: el ojo



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Vamos a analizar en esta entrada el sentido de la vista. Comenzaremos viendo el órgano de la misma, el ojo.

Vista y ojo

- El órgano de la vista: el ojo


El órgano de la vista es el ojo, situado en la cavidad orbital del cráneo.

+ Estructura del ojo


De forma más o menos esférica (globo ocular), consta de tres túnicas membranosas concéntricas: la túnica externa o fibrosa, en la que se diferencian una parte anterior transparente (córnea) y una posterior de color blanco azulado (esclerótica), la túnica vascular (denominada también úvea) formada por la coroides, el cuerpo ciliado y el iris, y la túnica nerviosa o retina, la más interna, expansión del nervio óptico. En la estructura del ojo se incluyen el cristalino y el cuerpo vítreo, que delimitan dos espacios: la cámara interior y la cámara posterior, llenas de un líquido denominado humor vítreo.

+ La córnea


Al examinar el ojo, lo primero que llama la atención es la transparencia de la parte anterior, la córnea, que sobresale, describiendo una curva más pronunciada que la del globo ocular. Esta conformación particular es muy importante por el efecto que produce sobre los rayos de luz cuando, tras atravesarla, penetran hacia el interior del globo ocular.

+ La esclerótida


Detrás de la córnea está la esclerótica, capa blanca, compacta, robusta y resistente a las presiones.

+ La pupila y el iris


La coroides forma parte de la segunda túnica; situada debajo de la esclerótica, presenta una gran vascularización. En su parte anterior se observa una zona de un color azulado, gris, negro o castaño, el iris, lámina fibrosa cuya parte central se denomina pupila o foramen pupilar. Éste parece negro porque es la abertura a través de la cual entra la luz en la cámara oscura, es decir, en el interior del ojo, organizado precisamente igual que la cámara oscura de una máquina fotográfica. Si se observa un ojo en sección transversal, se advertirá un espacio bastante grande entre córnea e iris, denominado cámara anterior, relleno de un líquido limpio incoloro constituido casi totalmente por agua. Los rayos de luz pasan a través de este líquido antes de llegar a la pupila.

La misión del iris es regular el tamaño de la pupila. En condiciones de escasa luminosidad la pupila se ensancha, mientras que con una luz más intensa, debe reducirse. Así, cuando una persona pasa de la oscuridad a la luz, automáticamente la pupila se hace más pequeña. Su tamaño disminuye igualmente cuando, tras haber observado durante un rato algún objeto lejano, se pasa de repente a mirar algo muy próximo.

El iris funciona por tanto como el diafragma de una máquina fotográfica, o para ser más exactos el diafragma de la cámara fotográfica fue construido tomando como modelo la estructura del iris. El color del ojo es debido al iris. En la parte anterior y posterior del mismo hay una capa de células que contienen más o menos cantidad de pigmento; esa sustancia varía de color y de intensidad en cada persona (característica que se transmite hereditariamente).

+ El cristalino


Detrás del iris se encuentra el cristalino, una auténtica lente de aumento, cuya cara anterior es menos convexa que la posterior. El cristalino, que refracta los rayos de luz que entran en el ojo (al igual que la córnea), es totalmente transparente y puede cambiar de forma gracias a su elasticidad. Está contenido en una cápsula epitelial, adherida al resto del ojo por medio de minúsculas fibras, que puede ser tensada o aplanada gracias a unos músculos muy finos que posee el órgano de la vista. Cuando éstos detienen su acción, cesa la tensión y la lente vuelve a su posición más convexa. Gracias a esa mayor o menos tensión sobre la lente, que permite variar su curvatura, es posible ver de cerca o de lejos.

Para hacer una foto hay que enfocar la lente, de manera que la imagen se plasme de forma nítida sobre la película. Lo mismo sucede con otros tipos de lentes artificiales -por ejemplo el microscopio y el telescopio- en función de la imagen que se desea obtener: esta regulación se denomina en óptica acomodación. En los ojos de los peces sucede exactamente lo mismo que en los instrumentos ópticos cuando se cambia la distancia entre las lentes: para ver de cerca y de lejos, los peces mueven realmente su lente visual, aproximándola o alejándola de la retina, que está situada en el fondo del ojo.

En los ojos de los animales más evolucionados el sistema es aún más perfecto: no hay movimiento de la lente, la distancia de la retina permanece fija, pero la lente cambia de curvatura según el caso. Si la lente debe disminuir su convexidad, los músculos tensan la cápsula en la que se encuentra, y cuando tiene que ser muy convexa, reducen la tensión.

+ El cuerpo vítreo, la retina y los fotorreceptores


Una vez atravesado el cristalino, la luz recorre la cámara posterior, completamente llena de una sustancia semifluida que contiene fibras y células y se asemeja a una pequeña esfera de cristal (razón por la cual se denomina cuerpo vítreo). Detrás de ese cuerpo gelatinoso, el fondo del ojo está tapizado por la retina, la placa sensible del aparato ocular. La retina es una estructura muy complicada compuesta por células y fibras nerviosas. En su parte externa está formada por una zona pigmentada, y en el interior por una zona sensible a la luz. En esta última capa se encuentran los fotorreceptores, es decir, las células sensoriales encargadas de la visión propiamente dicha, denominados conos y bastones. Los bastones están formados por tres partes: un segmento externo cilíndrico de contorno acanalado que se repliega en las prolongaciones de las células del epitelio pigmentado; un segmento interno, o cuerpo, cilíndrico y formado por citoplasma granuloso, y una fibra muy delgada que en un punto determinado se expande para contener el núcleo y termina en ramificaciones cortas. Los conos son parecidos a los bastones, con la diferencia de que el segmento externo, en vez de ser cilíndrico, tiene una apariencia cónica y la fibra es más corta y gruesa. Juntos constituyen una densa alfombra sobre la que incide la luz. Los bastones son los responsables de la visión en condiciones de escasa iluminación, mientras que los conos lo son de la visión de los colores y de la agudeza visual. Hay más bastones que conos en el ojo (18-20 millones y alrededor de tres millones, respectivamente), si bien es indudable que los conos desempeñan funciones más importantes. En la retina se distinguen dos porciones: una visual que corresponde al hemisferio posterior, y una ciega que corresponde a la zona anterior. La diversidad de estas zonas se debe a la ausencia de conos y bastones en la parte anterior (las imágenes que se forman aquí no son percibidas por el cerebro). En el sector visual de la retina se reconocen a su vez dos regiones características: la papila óptica, llamada también nervio óptico, a través de la cual los vasos sanguíneos entran en el ojo, y la mácula lútea, denominada así por su color amarillento. En el centro de ésta existe una zona más profunda en forma de cuenco, la fóvea centralis, que es la parte de retina con mayor agudeza visual y el punto en el que se focaliza la luz (está constituida tan sólo por células cónicas). Cuando se enfoca un objeto, se obtiene una visión detallada (visión directa) de una pequeña zona alrededor del mismo y una visión imprecisa (visión indirecta) de los objetos situados en otras direcciones. El cono abarcado por la visión indirecta se denomina campo visual y tiene una abertura bastante amplia. La visión, nítida en el centro del campo, va haciéndose más confusa a medida que se procede hacia la periferia del campo visual. Esto es así porque la sensibilidad es mucho mayor en la mácula lútea, y máxima en la fóvea centralis: el punto enfocado es aquél cuya imagen se proyecta en la fóvea, y los objetos de alrededor aparecen cada vez más borrosos a medida que se alejan de ese punto. Parece que no es posible diferenciar dos objetos si sus imágenes no inciden sobre dos conos de la retina. Si dos objetos son muy pequeños, están muy cerca el uno del otro, o están lejos del observador, sus imágenes recaen sobre un único objeto. La distancia mínima entre dos puntos para que éstos resulten visible y diferenciables, se denomina poder separador del ojo. Por último hay que recordar un fenómeno de suma importancia, la persistencia de la imágenes: las impresiones luminosas no se extinguen inmediatamente, sino que permanecen en la retina tras el cese del estímulo por espacio de una décima de segundo. En este fenómeno se basa, como es bien sabido, el principio del cinematógrafo.

- La capacidad para distinguir colores: el daltonismo


La capacidad de distinguir los colores depende de los conos de la retina. Existen fundadas razones para suponer que los animales (los perros por ejemplo), cuyos ojos sólo poseen bastones, no pueden distinguir los colores como el ser humano. Queda manifiesta por tanto la ventaja de poseer en el ojo un punto especial, extremadamente sensible, que contiene sólo conos. En consecuencia no percibimos el color de los objetos cuya imagen recae sobre las partes más periféricas de la retina, allí donde los conos son escasos o inexistentes. Nuestros ojos, además, perciben de forma distinta los diferentes colores. En el campo de los dos colores extremos -rojo y violeta- no percibimos las diferencias sutiles, y sí en cambio en los colores medios, como el amarillo y el verde por ejemplo. Algunos individuos sufren de un defecto denominado daltonismo, debido al cual no son capaces de percibir los colores. Por regla general, las personas afectadas de daltonismo, o ceguera de los colores, lo son en ambos ojos; sin embargo existen casos en que sólo uno de los ojos es defectuoso. El daltonismo se remonta siempre al nacimiento; es hereditario, incurable e incorregible. Se calcula que aproximadamente cuatro varones de cada cien padecen alguna forma de daltonismo; las mujeres lo sufren en proporción menor a los varones (un 1% aproximadamente).

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