martes, 7 de mayo de 2013

La cuestión de la diferenciación



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¿Cómo un huevo de rana puede transformarse en renacuajo y una semilla de judía puede volverse una planta de judía perfecta en todos sus detalles? Esta pregunta atormentaba desde mucho tiempo atrás a los estudiosos, que no lograban encontrar respuesta satisfactorias.

Hans Spemann realizaría a lo largo de su vida verdaderos implantes en embriones de salamandra.

Hacia finales del siglo XIX algunos biólogos consiguieron desarrollar técnicas que permitieron el estudio experimental de los fenómenos del desarrollo. Particularmente interesantes fueron los experimentos realizados por Wilhelm Roux (1850-1924) sobre el huevo de rana.

- Los experimentos de Hans Driesch, Hans Spemann y J. B. Gurdon


Hans Driesch (1867-1941), trabajando con huevos de erizo de mar y de salamandra, alcanzó a conseguir 16 animales completos separando las 16 células (o mejor blastómeros) obtenidas a partir de las cuatro primeras divisiones que se producen en la célula huevo fecundada en sus fases iniciales de desarrollo.

Hans Spemann (1869-1941) realizó verdaderos implantes en embriones de salamandra, de manera que consiguió desarrollar un tejido injertado en un lugar distinto al natural.

Driesch, a partir de sus resultados experimentales, pudo afirmar que la diferenciación, es decir la especialización funcional progresiva de las células, aparece solamente en un momento posterior a las primeras fases del desarrollo (y 16 salamandras completas, perfectas e iguales lo demostraron).

Spemann, al observar cómo sus dos implantes se habían desarrollado independientemente de su posición original, pensó en la existencia de una o más sustancias químicas que denominó organizadores: ellos controlarían el desarrollo de las células al nacer, la criatura presentará todas y cada una de las características de la especie.

Otra piedra angular de la experimentación embriológica fue el trasplante nuclear del experimento de J.B. Gurdon. En este caso, un núcleo extraído de una célula intestinal de un renacuajo (ya diferenciada, o sea especializada para cumplir una función específica) fue injertado en una célula huevo no fecundada y exenta de núcleo. La célula huevo, pasando por las fases normales de su desarrollo embriológico, se transformó al final en rana adulta.

- Todas las células del organismos poseen el mismo patrimonio genético


Esto significa que todas las células del organismo poseen un mismo patrimonio genético (en efecto, la célula intestinal poseía todas las informaciones necesarias para conducir a la construcción de un individuo completo). La aptitud de las células para el desarrollo de una determinada función (diferenciación) depende por tanto de la regulación de la acción de diferentes genes: en otras palabras, en una célula está activada sólo una parte del patrimonio genético, mientras que los demás genes presentes no están en funcionamiento.

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- Del huevo al adulto: más artículos en el blog


+ Reproducción sexual y dimorfismo

+ La fecundación en los animales

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+ La seguridad para los huevos en los animales

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