Primera serie de descubrimientos científicos y médicos del positivismo, desde la descripción de los tejidos en el año 1800 por Marie François Xavier Bichat hasta la primera clasificación de los alimentos realizada por el médico William Prout en 1827.
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| La primera clasificación de los alimentos la llevó a cabo el médico William Prout en 1827. |
- La descripción de los tejidos | 1800
El médico francés Marie François Xavier Bichat (1771-1802), famoso por las numerosas autopsias que efectuó a lo largo de su carrera, advirtió que los órganos estaban constituidos por diferentes tipos de estructuras más simples, cada una de las cuales podía estar presente en más de un órgano. Dichas estructuras, que normalmente eran planas y delgadas, recibieron el nombre de
tejidos. En 1800, Bichat publicó el libro
Traité des membranes, donde describió minuciosamente veintiún tipos de tejidos diferentes. Por este trabajo, Bichat es considerado el fundador de la histología, la ciencia que trata el estudio de los tejidos (podéis ampliar información sobre los tejidos aquí, bien de los
animales o de las
plantas).
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| Ilustración del cráneo humano. El físico Franz Joseph Gale (1758-1828) realizó estudios pioneros sobre el cerebro y el sistema nervioso. |
- La difusión de la vacuna antivariólica | 1803
La aplicación de la vacuna contra la viruela, experimentada por primera vez en 1796 por Jenner, comenzó a generalizarse a principios del siglo XIX. El preparado empleado en aquel entonces podía ser llevado a zonas relativamente distantes, manteniéndose viable dentro de pequeños tubos de cristal o en plumas de
aves, y de este modo la vacunación se extendió por diversos europeos y el norte de África. Sin embargo, el material no podía conservarse adecuadamente durante el tiempo necesario para atravesar el océano Atlántico y llevarlo hasta América, limitación que desapareció cuando el médico español Francisco Javier Balmis (1753-1819) pensó en transportar en diversos sujetos, de tal manera que el material a inocular, obtenido a partir de las vesículas producidas por la viruela vacuna, estuviera siempre fresco. Balmis, a la cabeza de una expedición, se decidió a cruzar el Atlántico llevando en su viaje a un grupo de niños a quienes fue vacunando sucesivamente, y así obtuvo el material necesario para iniciar una campaña de vacunación en América en 1803. Mientras parte de su equipo se dirigió hacia el sur del continente americano, Balmis prosiguió la expedición sanitaria por México y América Central. Más tarde, organizando una expedición similar, cruzó el océano Pacífico e inició la práctica de la vacunación en Filipinas y Extremo Oriente; luego atravesó Asia y, finalmente, retornó a España, al cabo de diez años de haber dejado su país y tras haber dirigido la primera campaña de vacunación que, literalmente, dio la vuelta al mundo.