jueves, 4 de agosto de 2011

Carácter coloidal de la materia viva



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La gran cantidad de agua contenida en la materia viva actúa como disolvente o fase dispersante para diversas moléculas de soluto, que constituyen la fase dispersa. En general, cuando las moléculas dispersas en un disolvente tiene diámetros inferiores a 10 elevado a -7 cm, las mezclas formadas se conocen como disoluciones verdaderas, que son mezclas homogéneas. Cuando los diámetros de las partículas son superiores y oscilan entre 10 elevado a -7 y 2 x 10 elevado a -5 cm, se forman unas mezclas heterogéneas denominadas dispersiones coloidales o simplemente coloides.

En la materia viva, las disoluciones verdaderas contienen moléculas de soluto de pequeño tamaño, como azúcares, sales minerales o aminoácidos. Las partículas de soluto de las dispersiones coloidales, sin embargo, son grandes moléculas, como polisacáricos, proteínas, lípidos o ácidos nucleicos. A pesar de la elevada masa molecular de algunas de las moléculas dispersas, las dispersiones coloidales son estables y las partículas coloidales no sedimentan.

Estas dispersiones pueden, a su vez, presentar dos estados físicos:

* Sol. Un coloide en forma de sol tiene aspecto líquido, ya que las moléculas de soluto que constituyen la fase dispersa se encuentran en menor cantidad que las de la fase dispersante líquida.

* Gel. Un coloide en forma de gel tiene aspecto semisólido y gelatinoso. Las moléculas de disolvente están "atrapadas" entre las de soluto, que se entrelazan formando una red continua que actúa como fase dispersante. La red impide que el disolvente fluya, por lo que el gel se comporta como un sólido blando y fácil de deformar. Los geles de pectinas se extraen de las membranas celulares de algunas frutas; la gelatina es una proteína gelicante que se obtiene de los huesos y la piel, y el colágeno puede formar fibras que se encadenan para formar geles.

En las células, los estados de sol y gel se alternan según las variaciones de concentración de las partículas coloidales y los lugares en los que se encuentren. Las variaciones de temperatura, pH, presión o concentración aumentan la reactividad de las micelas, de tal manera que las reacciones que se producen entre ellas pueden modificar el estado de las dispersiones coloidales, pasando de sol a gel. No en todos los casos este proceso es reversible; por ejemplo, la clara de huevo (sol) se coagula por efecto del calor y no puede retornar a este estado.