Las primeras formas de energía realizaban reacciones sin oxígeno, en las cuales el sulfuro de hidrógeno era uno de los donadores de electrones más comunes, pudiendo crear transporte de electrones y almacenar la energía en fuerza protón motriz con la que obtener ATP.
De hecho, las arqueobacterias actuales, las supervivientes más primitivas, obtienen la energía de una cadena de transporte electrónico que obtienen los electrones del sulfuro de hidrógeno.