El uso de la glucosa para la obtención de energía surge en la evolución en una etapa muy temprana, incluso antes que la fotosíntesis, por lo que es una molécula que usan todas las células conocidas hasta el momento para obtener energía. Está implicada en procesos tanto sintéticos como degradativos, obteniéndose de ella ATP y poder reductor.
Además de dar lugar a energía, la glucosa a través de la ruta de las pentosas fosfato da lugar a la ribosa 5-fosfato, precursor de ácidos nucleicos, y va a ser la única responsable de la síntesis de NADPH. También se utiliza en la síntesis de polímeros estructurales como componentes de la matriz celular o la pared celular.


