El azufre es, al igual que el fósforo, el nitrógeno o el potasio, un macronutriente de gran importancia para el funcionamiento de las plantas. Este interviene en la formación de proteínas, enzimas, vitaminas y otra serie de elementos necesarios para el correcto crecimiento y funcionamiento del organismo.
La forma más común del azufre es el sulfato, que es precisamente la forma en la que es incorporado por las plantas. Es, además, la forma más oxidada, por lo que las plantas y algas van a tener que reducir a este sulfato para transformarlo en sulfuro antes de ser incorporado a la materia orgánica en forma de aminoácidos azufrados (cisteína y metionina).