El aparato circulatorio es un sistema de conductos relacionados con los órganos digestivos, respiratorios y excretores, encargado de suministrar a cada célula las sustancias que necesita para su funcionamiento.
En los animales con respiración directa y digestión intracelular, cada célula puede obtener sus nutrientes de una forma directa o a través de procesos de difusión de las células que la rodean. Esto ocurre en organismos unicelulares, como los protozoos, y en otros pluricelulares sencillos, como las esponjas. Sin embargo, en especies más complejas, la simple difusión es insuficiente para poder cubrir de manera eficaz las necesidades celulares. Por ello, en el transcurso de la evolución, se ha desarrollado un sistema de transporte interno que se conoce como aparato o sistema circulatorio. Su misión es recoger los nutrientes absorbidos durante la digestión de los alimentos, captar por otro lado el oxígeno de las superficies respiratorias y llevar a cabo la distribución de este gas fundamental para la vida. Otra de sus funciones, no menos importante, es la conducción de los residuos del metabolismo de las células hasta los órganos excretores encargados de eliminarlos.

