miércoles, 18 de marzo de 2015

Avestruz, emú y ñandú



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Grandes dimensiones, notable velocidad en la carrera, una total incapacidad de volar y costumbres gregarias son las características que tienen en común tres especies distintas de aves (pero todas pertenecientes al grupo de las ratites) que viven en las praderas del mundo. Se trata del avestruz de África, de los ñandúes de Sudamérica y del emú de Australia.

Las avestruces en biologia de los ecosistemas
Casi exterminado durante la colonización de África debido a la belleza de sus plumas utilizadas en sombrerería, el avestruz, un ave velocísima en la carrera, goza hoy de protección.

- El avestruz (Struthio camelus)


Con una altura que alcanza los dos metros y medio y un peso que supera los 70 kg, el avestruz (Struthio camelus) es el gigante de las aves. Tiene el tronco robusto y sus patas largas, musculosas y robustísimas, tienen sólo dos dedos, el interior más largo que el otro. Las alas son muy reducidas y carecen de plumas aptas para el vuelo (rémiges o remeras): en el macho, sustituyen a éstas grandes plumas ornamentales, blancas y mullidas, similares a las timoneras de la cola. La cabeza, pequeña en relación con el cuerpo, y el larguísimo cuello son desnudos y rosados (gris azulado en la subespecie del Cuerno de África).

El pico, corto pero extremadamente robusto, termina en una especie de cuña. El tronco está recubierto de plumas negras en los machos, y es de un gris pardusco uniforme en las hembras y los jóvenes.

Antiguamente difundido por toda África y el Oriente Próximo, el avestruz sólo se encuentra hoy en unas cuantas áreas dispersas del África subsahariana. Vive en la sabana, asociado en bandadas. Animal de costumbres, permanece siempre en una determinada zona de gran extensión, por donde se desplaza a horas fijas para pastar. Es voraz e ingiere ávidamente incluso los pedruscos, pequeñas conchas, trozos de madera, clavos y trapos que, por el color y la forma, atraen su atención. Gracias a la excepcional robustez del aparato digestivo, no sufre perjuicio alguno por la presencia de cuerpos extraños. Adaptado a sobrevivir en regiones con una marcada sequía estacional, es capaz de resistir un 25% de pérdida de peso por deshidratación.

En la época de cría, el macho escoge el emplazamiento del nido y varias hembras acuden para aparearse con él. Tras la excavación del nido comunitario cada una de las hembras pone de 2 a 11 huevos, hasta un total de 40 o incluso más (el récord es de 78 huevos), aunque sólo 19 a 25 de ellos completarán su desarrollo: los distintos huevos se disponen a mayor o menor proximidad del centro, según el rango de la hembra; los de la hembra dominante se sitúan en posición central. Los huevos son de color marfil y de dimensiones colosales: hasta 18 cm de largo y 13 de ancho, con un peso que se acerca a los 2 kg. La incubación dura 42 días y durante el día la hembra dominante, del color de la tierra, se instala sobre el nido en posición central, mientras que de noche la releva el macho, cuya coloración contrastada pasa entonces más inadvertida.

Los progenitores recurren a todo tipo de astucias para defender los huevos de los posibles depredadores: así, por ejemplo, si se sienten perseguidos cuando vuelven al nido, escogen la vía más larga y tortuosa para que el depredador pierda la pista. Las crías, de 30 centímetros de altura, son capaces de alimentarse por sí solas y abandonan el nido poco después del nacimiento (son aves nidífugas). A los tres años llegan al estadio adulto pero no se reproducen hasta los cuatro o cinco.

Durante el siglo XIX, los europeos, después de haber colonizado África, hicieron verdaderos estragos en las poblaciones de este animal. Afortunadamente, la caza de la avestruz se prohibió a principios del siglo XX, lo que las salvó de la extinción definitiva; por lo demás, hoy se cría en granjas con el propósito de producir masivamente una carne que algunos juzgan sabrosísima.

Huevo de avestruz
Durante el período reproductor, cada una de las hembras del "harén" del avestruz macho pone de 2 a 11 huevos, hasta un total de 40 o incluso más, cada uno con un peso que se acerca a los 2 kg.

- Los ñandúes


Los ñandúes (existen dos especies, el ñandú común Rhea americana, y el raro ñandú petizo, Rhea pennata = Pterocnemia pennata) tienen el tronco grueso y recubierto de plumas grises, largas y caedizas, las alas relativamente desarrolladas y las patas, muy robustas, difieren de las del avestruz por tener 3 dedos en vez de 2. El cuello es largo y fuerte, la cabeza pequeña y el pico pequeño; no tienen cola, y cabeza, cuello y muslos están recubiertos de plumas cortas.

El área de distribución del ñandú común se ha reducido a causa de la caza y de la extensión de la agricultura. Aunque existen poblaciones residuales en un amplio territorio que se extiende desde Brasil hasta la Patagonia, hoy su único bastión importante son las pampas argentinas, inmensas praderas desprovistas de árboles donde su velocidad a la carrera lo defiende más fácilmente del ataque de cazadores y animales depredadores. Vive asociado en grupos cuyo número puede alcanzar los 100 individuos y se nutra de plantas herbáceas y de insectos. En primavera, los machos, que se vuelven solitarios y mucho más agresivos, pelean entre sí para asegurar la posesión de las hembras (2 a 15 por macho). Una vez constituidos estos "harenes", cada macho construye en el suelo una amplia depresión en la que las hembras ponen de 13 a 30 huevos; acto seguido, los machos se encargan en exclusiva de la incubación y luego de vigilar y proteger a las crías. De costumbres tranquilas y sociales, el ñandú común no desdeña unirse, durante el día, con el ganado que pasta; al atardecer, las componentes de la bandada buscan una hondonada del terreno, donde, agazapados contra el suelo, pasarán la noche.

Ñandues en biologia

- Los emús o avestruces de Australia (Dromaeus novaehollandiae)


En el continente australiano se encuentran bandadas de grandes aves incapaces de valor pero que son óptimos andadores y corredores: son los emús. Si se les observa de lejos no parecen muy distintos de los avestruces y por esta razón se les dio el nombre de avestruces de Australia. Sólo en fechas posteriores se le dio el nombre de emús (Dromaeus novaehollandiae).

El emú tiene el tronco fuerte, el cuello bastante grueso y más bien largo, la cabeza relativamente pequeña y el pico recto; las patas, alargadas y robustísimas, tienen tres dedos, el más interior con una uña bastante desarrollada. Las plumas, largas y sedosas, forman un manto casi uniforme, de color marrón oscuro. El macho puede alcanzar 1,80 metros de altura; la hembra es sensiblemente menor. Activos durante el día, que pasan caminando continuamente en busca de alimento, los emús viven en pequeñas bandadas en las zonas abiertas con escasa vegetación, donde se nutren de hierba, semillas, insectos y frutas. Las hembras (de 1 a 3 por macho) ponen los huevos de cáscara verdosa en un nido excavado en el suelo. Una vez efectuada esta operación, ya no se interesan por ellos y dejan las tareas de la incubación y de la vigilancia de las crías a cargo del macho. Los jóvenes emús se alimentan por sí solos apenas nacen, son nidífugos y abandonan el nido a los tres o cuatro días de nacer, pero pueden permanecer junto al macho progenitor hasta los 18 meses.

El emú es la única ave incapaz de volar que se ha mantenido en la mayor parte de su área de distribución original, y es incluso posible que se haya vuelto más abundante con la extensión de la agricultura; la otra cara de la moneda es su desaparición de Tasmania y de algunas islas de la costa meridional de Australia, en la época de la colonización europea.

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