viernes, 10 de enero de 2014

De la musaraña al ser humano



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Todos los primates actuales y extinguidos descienden de unos mamíferos muy semejantes a las musarañas. Éstas son pequeños animales de unos 7 cm, de hocico puntiagudo y espeso pelaje. Su nombre nos da mucha información, son "ratones arañas", y efectivamente, se alimentan de insectos, los cuales tienden a cazarlos por la noche. Dado que no aparecieron en la época de los dinosaurios, cabe, lógicamente, pensar en que buscaron la noche para evitar ser cazados por los grandes reptiles.

Primates
Todos los primates actuales y extinguidos descienden de unos mamíferos muy semejantes a las modernas musarañas.

La extinción de los dinosaurios y otras especies abrió el campo a los mamíferos para "explotar" nuevos hábitats. De entre las "musarañas", que tomaron la decisión de subir a los árboles para refugiarse y buscar nuevos alimentos, descendemos todos los primates.

Aquellos que tenían características más adaptadas a la vida arborícola fueron los que sobrevivieron. Poco a poco, comenzaron a cambiar de aspecto para competir mejor con otros animales. Así, para trepar por los árboles y saltar entre ellos, las patas traseras se alargaron, los cuatro pies se transformaron en primitivas manos, los cinco dedos se desarrollaron más, con uno de ellos (el pulgar) que se oponía el resto para poder agarrarse más firmemente, por ejemplo a un tronco o a unas ramas. También aparecieron las yemas y las uñas en sustitución de las garras.

La vida en los árboles requería de una buena visión tridimensional, un error podía causar una caída mortal. Por eso los ojos se hicieron más grandes y se dispusieron en la parte más frontal de la cabeza. Paralelamente, para poder procesar bien las imágenes captadas se fue desarrollando el cerebro. Sin embargo, los olores no eran tan importantes y, en consecuencia, el hocico se fue acortando.

Todos estos nuevos caracteres fueron surgiendo por mutaciones que daban a los organismos que los portaban una mayor adaptación al nuevo medio arborícola. Por eso, fueron escogidos por la selección natural sobre los que presentaban todavía comportamiento de suelo.

Tras 30 millones de años la población de musarañas que comenzó la carrera se había transformado en los primeros primates. Son los lemures, loris y tarseros; también llamados primates inferiores. En algunas áreas de la Tierra, todavía quedan representantes de estos primates primitivos.

Pero hace 35 millones de años, una población perteneciente a los primates dio lugar, tras cambios en sus caracteres, a los superiores: los monos del Nuevo Mundo y los monos del Viejo Mundo. Estos últimos son los antepasados de los hominoides, el grupo formado por los simios y los seres humanos, con sus ancestros.