viernes, 27 de septiembre de 2013

Corazón, arterias y venas



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El corazón es un músculo hueco que se localiza en el centro de la cavidad torácica, entre ambos pulmones. No es correcto, por tanto, afirmar que el corazón se encuentra a la izquierda del tórax; es cierto que su parte inferior se encuentra ladeada hacia la izquierda, pero más de un tercio del mismo está en la parte derecha.

El corazon en biologia

- El pericardio, la aurícula, el ventrículo, las válvulas del corazón y el endocardio


Tiene el grosor de un puño y una forma parecida a la de una pera invertida, y se encuentra envuelto en un saco membranoso denominado pericardio. Internamente está dividido por un tabique vertical en corazón derecho, lleno de sangre venosa pobre en oxígeno, y corazón izquierdo, lleno de sangre arterial, rica en oxígeno, por lo que resulta imposible que ambas sangres se mezclen. Cada mitad está dividida transversalmente en una parte superior denominada aurícula y una inferior denominada ventrículo. Cada aurícula comunica con el respectivo ventrículo por medio de una válvula: la del corazón derecho es la válvula tricúspide, mientras que la del corazón izquierdo se llama válvula mitral. Las cavidades del corazón están tapizadas por una membrana llamada endocardio.

- El discurrir de la sangre por el corazón, arterias y venas


La sangre es bombeada desde el ventrículo izquierdo a la arteria de mayor tamaño del cuerpo, la aorta, que se ramifica constantemente formando arterias cada vez más pequeñas que terminan en la red capilar. Desde los capilares, la sangre fluye hacia el sistema venoso a lo largo de vasos cada vez mayores. A través de determinadas venas (la vena cava inferior que recoge la sangre venosa que refluye de la región torácica, abdominal y de las extremidades inferiores, y la vena cava superior a la que afluyen las venas yugulares de la cabeza y del cuello y las venas subclavias que recogen la sangre de los brazos) la sangre regresa a la aurícula derecha, pasa al ventrículo derecho y a través de la arteria pulmonar llega a los pulmones, donde cede las sustancias de desecho (anhídrido carbónico) y se carga de oxígeno. Las venas pulmonares llevan de nuevo la sangre a la aurícula izquierda, desde donde pasa al ventrículo izquierdo para retornar a la circulación mayor.

- La sístole y la diástole, los movimientos cardíacos


Los movimientos del corazón son la sístole (contracción) y la diástole (dilatación). En el primer caso la sangre es empujada fuera de los ventrículos, sin posibilidad de refluir a las aurículas puesto que las válvulas sólo permiten el flujo en un sentido. En la diástole la sangre vierte en el ventrículo a través de la aurícula. El ciclo de los movimientos cardíacos dura en promedio ocho décimas de segundo, lo que significa que en un organismo adulto sano el número medio de latidos cardíacos, tal y como se percibe a la altura del corazón o tomando el pulso, es aproximadamente de 70/80 pulsaciones por minuto. La frecuencia es superior en personas con fiebre, enfermas o en los recién nacidos, que registran alrededor de 120 pulsaciones por minuto. Si se extrae el corazón del cuerpo y se mantiene en una solución fisiológica a una temperatura adecuada, continuará latiendo durante un largo período, pues es capaz de autogenerar impulsos. Cerca de la parte alta de la aurícula derecha, en el denominado nudo senoauricular, existe un grupo de células musculares especializadas en generar los estímulos responsables de la contracción: este conjunto celular se denomina pacemaker.

+ Los diferentes estimulantes de la frecuencia cardíaca


Un estado psicológico determinado, como una emoción fuerte, puede modificar los latidos cardíacos, pues la frecuencia de los latidos del corazón está controlada por dos sistemas nerviosos distintos, uno de origen cerebroespinal, que la hace más lenta, y otro, procedente del simpático, que la acelera. Otros estimulantes de la frecuencia cardíaca son algunas hormonas como la adrenalina y la noradrenalina, producidas por el organismo en situaciones de estrés.

- La función nutritiva y depuradora de la sangre


El corazón también precisa nutrientes y oxígeno: las arterias coronarias son las encargadas de irrigarlo.

En general, las arterias tienen la pared formada por dos túnicas, una exterior muy resistente y una interna muy lisa. Entre las dos existe una capa de fibras musculares, controladas por un ganglio cerebral de nervios, que determina la dilatación y la contracción del vaso sanguíneo. La túnica media contiene también cierta cantidad de fibras elásticas, que permiten a las arterias resistir las fuertes presiones que deben soportar así como ensancharse cuando son atravesadas por las oleadas de sangre que salen del corazón. Los capilares son muy delgados, numerosos y ramificados, y su pared, muy fina, está formada por una única capa de células a través de las cuales se filtra el líquido sanguíneo que irriga los tejidos donde se dan los intercambios de gases. De esta forma la sangre cumple una función nutritiva y depuradora. En este aspecto la circulación sanguínea difiere de la puramente hidráulica en tubos cerrados que se mencionó anteriormente: la sangre sale de los capilares y envía a las células parte de su líquido y de los elementos que contiene. La sangre de los capilares pierde oxígeno al tiempo que se enriquece en anhídrido carbónico y sustancias de desecho, y discurre lentamente hasta confluir en las venas que la conducen al corazón, que luego la bombea hacia los pulmones para oxigenarla. Las venas tienen paredes mucho más delgadas y menos elásticas que las arterias porque la presión sanguínea es inferior. En el interior de las paredes existe una serie de láminas en forma de nido de golondrina que actúan como válvulas impidiendo el retroceso de la sangre, si bien algunas de las venas más grandes (vena cava superior, venas pulmonares, vena porta) no las poseen. Las venas son más numerosas que las arterias y poseen alrededor del doble de capacidad. En muchos puntos del cuerpo afloran bajo la piel, haciéndose visibles.

+ El hígado y los riñones, órganos depuradores


Las venas no pulsan, ya que la sangre antes de llegar a ellas ha atravesado los capilares, perdiendo presión y velocidad. Los intercambios de gases que se dan en los pulmones (emisión de anhídrido carbónico y de vapor de agua, captación de oxígeno) no son suficientes para purificar por completo la sangre tras su paso por los tejidos. Por esta razón, la sangre pasa por algunos órganos que funcionan como filtros o depuradores: el hígado y los riñones. El material nutritivo que procede de la digestión de los alimentos es vertido en las venas que recogen la sangre de la circulación mayor. Por tanto, la sangre venosa que llega a la aurícula derecha es pobre en oxígeno pero no en materiales nutritivos, y no contiene más sustancias de desecho que anhídrido carbónico y vapor de agua, elementos que cederá durante los intercambios que suceden a nivel de los alvéolos pulmonares.

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