El TCR es un receptor de reconocimiento que se encarga de diferenciar aquellas proteínas que han sido sintetizadas por nuestro organismo, es decir, las que son propias, de las que no. El TCR se encuentra en las moléculas encargadas de reconocer a los anticuerpos, por lo que se trata de un homólogo al fragmento Fab de dichos anticuerpos.
Al ser el TCR un homólogo de la región Fab, presentan numerosas similitudes, como la presencia de dos cadenas, cada una con un dominio variable aminoterminal y uno constante, unidas entre sí por un puente disulfuro intercatenario.

