sábado, 28 de julio de 2018

Anatomía y funciones del cerebelo



El cerebelo es una masa de tejido nervioso ubicada en la parte de detrás del encéfalo. El cerebelo se ocupa del movimiento fijo en el control de movimiento, interaccionando con el circuito de los ganglios basales. El cerebelo recibe sobre todo aferencias sensitivas; monitoriza el movimiento para ver si es el correcto.

Cerebelo y biologia

- Anatomía del cerebelo


De forma sencilla tenemos dos circuitos, el de los ganglios basales y el del cerebelo para la monitorización y regulación. En realidad, es más complejo para llegar al control motor exquisito. Traslúcidamente si se ha quitado el hemisferio cerebeloso izquierdo tenemos el núcleo fastigial, el globoso y el núcleo emboliforme. El globoso y el emboliforme forman el núcleo interpuesto. El más grande es el núcleo dentato.

Si quitamos el tronco delante del cerebelo se puede ver de delante a atrás y tenemos los pedúnculos cerebelosos; el superior, el medio y el inferior.

El cerebelo se divide en tres tipos con implicaciones funcionales; en la parte más lateral de los hemisferios cerebelosos tenemos lo que se llama el cerebro cerebelo, en la parte más medial el vermis; en la parte más medial o intermedia de los hemisferios cerebelosos tenemos espinocerebelo y el nódulo floculonodular se conoce como vestíbulo cerebelo.

Cerebelo y anatomia

- Funciones del cerebelo


El cerebro cerebelo recibe las aferencias del cerebro, normalmente de áreas que no son estrictamente motoras, pasa por un núcleo del puente. El núcleo del cerebelo más importante en este punto es el dentado. Una vez que lo procesa hace aferencias a través del tálamo a corteza motora primaria, premotoras y áreas parietales. Se coge información de parte del cerebro y, por tanto, se procesa y se manda para que sea útil para el sistema motor. El espinocerebelo se puede medir en parte lateral y parte medial.

La parte más lateral recibe aferencias del corte motor y también de somatosensorial. Se va al núcleo pontino y de ahí a los núcleos del cerebelo que forman el núcleo interpuesto. A través del tálamo se manda información a corteza motora y por otro lado se manda información al tronco del encéfalo y la médula espinal; juega un papel muy importante en el movimiento.

El cerebelo derecho es el que controla el movimiento de la mano derecha; no hay decusación. La parte medial recibe información visual y auditiva de la parte axial (tronco) va al núcleo F (astigial) y va al núcleo vestibular para llegar al tronco y médula espinal (motoneurona, para inervar músculos que mantienen la postura sobre todo). Si hay una lesión en la parte medial se afecta más el mantenimiento de la postura que otros movimientos.

Si la lesión es más del hemisferio habrá más dificultad en el movimiento fino y no tanto en la postura. Una lesión axial del cerebelo dará un trastorno de la marcha, con inestabilidad. El vestíbulo cerebelo por último recibe información del laberinto, por ejemplo, para ir después a los núcleos vestibulares.

El papel del cerebelo es un feedback para ajustar a la realidad el movimiento planificado y cómo se esperaba que fuera (se ha planificado coger un objeto, pero puede que el objeto se mueva, que haya viento, que el objeto esté más cerca de lo debido…). La corrección se da durante la ejecución del movimiento pero también hay un aprendizaje motor (si el movimiento es balístico por ejemplo o muy rápido la próxima vez ya se iniciará el movimiento con planificación modificada).

El cerebelo tiene circuitos internos; cualquier parte de la corteza cerebelosa tiene pequeños microcircuitos que se repiten y están formados entre los diferentes tipos celulares para permitir el aprendizaje.

El control de los músculos antigravitorios implica al vestíbulo cerebelo y al vermis. Se recibe la aferencia necesaria para saber cómo está la postura y después se informa por un lado a la corteza (sobre todo motora y premotora a través del núcleo ventrolateral del tálamo) y por otro lado a través de la formación reticular bulbar (uno de los tractos descendentes que controlan la musculatura axial y proximales o terminales) hacia abajo para controlar la postura.

La vía ascendente es cerebelotalamocortical; las aferencias al cerebelo llegan del somatosensorial y de la propia corteza motora. Por ejemplo, para controlar más un movimiento tenemos que hay contribución del espinocerebelo y del cerebro cerebelo a través del núcleo dentado. Interviene la vía rubroespinal, por ejemplo, entre otros tractos descendentes.

Una lesión en el hemisferio cerebeloso derecho tendrá pérdida de precisión en ese hemisferio (mano derecha); la fuerza si hay lesión en el cerebelo no se pierde (porque el haz corticoespinal no se afecta) pero hay poco control. Si se afecta el haz corticoespinal sí hay parálisis.

Si a ese paciente se le pide que coja algo se verá que se pasa o no será capaz de tocarse la nariz tras tocar el dedo del médico con la mano derecha. Esto se conoce como dismetría. Tampoco se podría hacer el seguimiento de un movimiento, eso lo vemos si se le pide al paciente que siga el dedo del médico que se está moviendo con el suyo propio (se pasaría, se quedaría corto, intentaría corregir, etc.) Tendríamos lo que se conoce como hipermetría o hipometría (si dentro de la dismetría se pasa porque el cerebelo tarda en reaccionar o se queda corto).

En el caso anterior el movimiento no sería recto; se descompondría el movimiento en varios. El cerebelo es una parte importante implicada pero no la única; si falla el cerebelo falla el control del movimiento. El cerebro humano puede compensar y en niños, por ejemplo, se puede compensar en gran medida con el paso de los años.

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Artículo redactado por Pablo Rodríguez Ortíz, Graduado en Biología por la Universidad de Málaga.