La parte superficial de nuestro planeta está en movimiento lento pero continuo, lo que determina todos los fenómenos geológicos que observamos sobre la superficie de la Tierra. La geodinámica se ocupa del estudio de los movimientos que afectan la parte más externa de la Tierra.
Es en este contexto que en los últimos años se ha consagrado la teoría de la tectónica de placas (desarrollada en otro capítulo). Como prueba de la validez de esta teoría los estudiosos se sirvan del análisis de las deformaciones que sufren las rocas como respuesta a los esfuerzos derivados del movimiento de las placas litosféricas (fragmentos de corteza y manto superior en movimiento recíproco). Las rocas afectadas por las gigantescas fuerzas en juego debidas al movimiento de las placas reaccionan normalmente de dos modos distintos dependiendo de la naturaleza de la roca, de la intensidad de la fuerza y de la duración del proceso. Podemos distinguir un comportamiento rígido y uno plástico.

