La membrana plasmática

La membrana plasmática representa el límite entre el medio extracelular y el intracelular. Debido a su reducido grosor, de unos 7,5 nm, no es observable al microscópio óptico; solo se observa con el microscopio electrónico de trasmisión.

membrana plasmatica

Composición química de la membrana plasmática:

  • Lípidos: Las membranas biológicas de todas las células eucarióticas están constituidas por tres tipos de lípidos: fosfolípidos, glucolípidos y esteroles (entre los que se encuentra el colesterol). Todos ellos tienen carácter antipático y, por tanto, cuando se encuentran en un medio acuoso se orientan formando micelas esféricas o bicapas lipídicas. Estos lípidos se distribuyen en la membrana de una manera asimétrica y heterogénea, existiendo zonas más o menos fluidas según el tipo de lípidos. La membrana plasmática no es una estructura estática, ya que los lípidos que la componen tienen posibilidad de movimiento, lo que le proporciona una cierta fluidez o viscosidad. La fluidez es una de las características más importantes de las membranas. Depende de factores como la temperatura (la fluidez aumenta al incrementarse la temperatura), la naturaleza de los lípidos (la presencia de lípidos insaturados y de cadena corta favorece el aumento de la fluidez) y la presencia de colesterol (endurece las membranas, reduciendo su fluidez y permeabilidad). De la fluidez dependen importantes funciones de la membrana, como el transporte, la adhesión celular o la función inmunitaria. Por ello, las membranas poseen mecanismos de adaptación homeoviscosa encargados de mantener la fluidez.
  • Proteínas: las proteínas confieren a la membrana sus funciones específicas, y son características de cada especie. Al igual que los lípidos, poseen un movimiento de difusión lateral con lo que contribuyen a la fluidez de la membrana. La mayoría de ellas tienen estructura globular, y se pueden clasificar según sea el lugar que ocupen en la membrana.
  • Glúcidos: están representados, en su mayoría, por oligosacáridos unidos covalentemente a los dominios extracelulares de las proteínas y de los lípidos, formando glucoproteínas y glucoproteínas. Su distribución es asimétrica, y solo se localizan en la cara externa de la membrana plasmática de las células eucarióticas.

Con los datos obtenidos con la microscopía electrónica y los análisis bioquímicos se ha ido elaborando diversos modelos de la membrana plasmática a lo largo del desarrollo de la biología celular. En la actualidad, el modelo más aceptado es el propuesto por Singer y Nicholson (1972), denominado modelo del mosaico fluido, que presenta las siguientes características:

  • Considera a la membrana como un mosaico fluido en el que la bicapa lipídica es la red cementante y las proteínas están embebidas en ella, interaccionando unas con otras y, a su vez, con los lípidos. Tanto las proteínas como los lípidos pueden desplazarse lateralmente.
  • Los lípidos y las proteínas integrales se hallan dispuestos en mosaico.
  • Las membranas son estructuras asimétricas en cuanto a la distribución de todos sus componentes químicos: lípidos, proteínas y glúcidos.

Pese a ser el modelo más completo existente hasta la fecha, la realidad es que presenta algunas limitaciones, dado que la libre difusión de lípidos y proteínas en el plano de la membrana plasmática no es del todo cierta.