martes, 19 de septiembre de 2017

El sentido estático y sus componentes



El sentido estático, junto al sentido acústico, es uno de los sentidos más complejos del cuerpo humano, además de ser uno de los que más depende nuestro organismo. Son sentidos objetivos. Este sentido se capta a través de propiorreceptores ubicados en el oído interno.

Sentido estatico y biologia
El sentido estático es clave para que el encéfalo sea capaz de construir nuestra postura. Imagen: The Conversation

Los receptores proceden de las placodas óticas, que se invaginan a partir de la cuarta semana del desarrollo prenatal. De las placodas óticas también provienen las neuronas que van a transmitir la información y las estructuras del receptor. Existen dos ganglios encargados de albergar las neuronas de estos sentidos; el ganglio vestibular o de Scarpa y el coclear o espiral de la cóclea o de Corti. Los ganglios proceden de la cresta neural.

El laberinto vestibular, ubicado en el oído interno, es la parte encargada de este sentido e incluye tanto una parte del laberinto óseo como una parte del laberinto membranoso. La parte del laberinto óseo que participa es el vestíbulo y los conductos semicirculares óseos. En cada vestíbulo existen tres conductos semicirculares.

- Funcionamiento del sentido estático


El sentido estático es un sentido del que somos poco conscientes, sin embargo, es básico y fundamental para que el encéfalo (el cerebelo) sea capaz de construir nuestra postura. Este sentido lo notamos más en negativo que en positivo, es decir, cuando no funciona es cuando nos damos cuenta de que existe, porque algo está fallando. Informa sobre la posición de la cabeza.

La parte que se encarga de captar este sentido es el laberinto vestibular (una porción estática del oído interno). Hay una gran cavidad conocida como vestíbulo y tres cavidades más pequeñas llamadas conductos semicirculares óseos anterior, posterior y lateral. Hay una prolongación que se conoce como acueducto vestibular.

La mayor parte es el vestíbulo, por lo que se conoce como laberinto vestibular. El laberinto membranoso está separado del óseo por el espacio perilinfático. En el vestíbulo encontramos los componentes del laberinto membranoso, de anterior a posterior, el sáculo y el utrículo (dilatación mayor y en una situación más o menos posterior que comunica con los conductos semicirculares membranosos).

En ambas estructuras tenemos estructuras receptoras que se conocen como máculas, por tanto, tendremos la mácula del sáculo y la mácula del utrículo. Las dos máculas comparten estructura.

La mácula del sáculo está en la pared más anterior del sáculo y está dispuesta en un plano vertical. Se va a activar ante tres tipos de estímulos: informe sobre la posición estática de la cabeza (cuando no nos estamos moviendo), informa de todas las posiciones de la cabeza, (excepto cuando está en posición vertical) y también capta sonidos de baja frecuencia.

La mácula del utrículo capta informes de la posición estática de la cabeza (todas las posiciones excepto que cuando está en posición horizontal, ya que esta mácula está en posición horizontal).

Ambas máculas son capaces de captar aceleraciones lineales de la cabeza. También las captarán en todas las direcciones salvo en la que están dispuestas (vertical la del sáculo y horizontal la del utrículo).

+ Los conductos semicirculares


Los conductos semicirculares se disponen en tres planos distintos del espacio, por lo que se conocen con un nombre diferente y son capaces de captar la información en distintos planos.

. Conducto semicircular anterior membranoso. Es la parte tubular más delgada y una dilatación anterior denominada ampolla membranosa anterior.

. Conducto semicircular posterior. Comparte un tramo con el anterior (de su parte tubular). En su extremo más posterior se sitúa la ampolla membranosa posterior. Ambos están en planos verticales perpendiculares entre sí.

. Conducto semicircular membranoso lateral. En él encontramos la ampolla membranosa lateral, en la parte más anterior.

En las ampollas se encuentran las estructuras receptoras, conocidas como creas ampulares. El conducto semicircular lateral está en un plano horizontal. Este plano se da cuando nuestra cabeza está flexionada unos treinta grados.

Los dos planos perpendiculares forman un ángulo de 45 grados con el plano medio sagital (si trazamos una línea desde ambas estructuras). La disposición del conducto posterior está en un plano perpendicular al anterior, también forma un ángulo de 45 grados, pero abierto posterolateralmente (el anterior era anteromedialmente). Por esto, abarcan todos los planos del espacio. Como tenemos dos oídos, habrá conductos semicirculares paralelos. El conducto semicircular posterior de un oído estará en el mismo plano que el anterior del otro.

+ Las crestas ampulares


Las crestas ampulares son los receptores en sí, y guardan cierto parecido con las máculas, con el matiz principal de que las crestas angulares son crestas con una cierta altura, frente a las máculas que son planas.

Tienen por encima la cúpula ampular, que sería el equivalente a la membrana otolítica en las máculas, siendo muy importante a la hora de la estimulación estática rotacional. Podemos distinguir tres tipos celulares dentro de las crestas ampulares: lo que estimula a estas células receptoras serán las aceleraciones angulares de la cabeza, es decir, las rotaciones o giros a los que se somete la cabeza. Cada ampolla tiene relación con un conducto, por lo que la información es muy completa. Los giros hacen que se mueva la endolinfa y esta mueve la cúpula ampular.

Los informes son captados por estos receptores y van a ser transmitidos por las primeras neuronas estáticas, que no son sensoriales, si no transmisoras. Por la prolongación central formarán el nervio vestibular y los somas estarán en el ganglio vestibular o de Scarpa.

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Artículo redactado por Pablo Rodríguez Ortíz, estudiante de Biología en la Universidad de Málaga.