martes, 1 de diciembre de 2015

Fisiología (III): el sistema circulatorio



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El sistema circulatorio constituye el conjunto de "caminos" que comunican las distintas células del organismo. Gracias a este sistema de carreteras y autopistas, el individuo es capaz de distribuir los nutrientes, procedentes de la digestión, y el oxígeno de la respiración a cada una de las células. Pero, además de aportar, también retira aquellos productos resultados del metabolismo: urea y dióxido de carbono, por ejemplo.

Sistema circulatorio y biologia

Las distintas carreteras son unos conductos que reciben el nombre de vasos sanguíneos y son: arterias, venas y capitales. El medio que circula por su interior es la sangre. Para que la sangre se distribuya por todo el sistema de vasos sanguíneos necesita de una bomba que ejerza una fuerza de impulso, la bomba es el corazón.

Por esta misma razón, el sistema circulatorio también recibe el nombre de sistema cardiovascular, de kardio que significa corazón, y vasculum, vaso pequeño.

- La sangre


Es el tejido líquido encerrado en los vasos sanguíneos. La cantidad de sangre que presenta un individuo depende de su altura y peso. De esta forma, una persona que pesa en torno a los 75 kg posee 6 litros de sangre, más o menos.

La sangre está formada por unos elementos celulares que representan el 45% del volumen total, y son los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas o trombocitos. El 55% restante lo constituye el plasma y está formado por agua en un 91%, y elementos sólidos en el 9% restante. Entre estos últimos, tres cuartas partes son proteínas solubles, muchas de las cuales están implicadas en el transporte de otras moléculas, en evitar que la sangre se coagule y en funciones de defensa contra patógenos extraños. También hay sustancias inorgánicas como el calcio, u orgánicas como la glucosa o los aminoácidos.

- Células sanguíneas


La sangre presenta tres tipos celulares: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

+ Glóbulos rojos


Los glóbulos rojos también reciben el nombre de eritrocitos. Son células carentes de núcleo y de cualquier orgánulo citoplasmático. Tienen una forma característica de disco con una depresión central.

Son los que confieren el color rojo típico de la sangre, al presentar un pigmento denominado hemoglobina. La hemoglobina se encarga de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta las células del cuerpo, y el dióxido de carbono en el camino inverso.

De forma continua se está regenerando la población de glóbulos rojos en la médula ósea roja, mientras que se destruyen cuando "envejecen" en el hígado y en el bazo.

+ Glóbulos blancos o leucocitos


Los glóbulos blancos o leucocitos son incoloros, se encuentran en menor proporción que los eritrocitos. Se encargan de proteger al organismo de las infecciones de patógenos como bacterias o virus.

En la sangre hay varios tipos de glóbulos blancos. Cada uno de estos tipos desempeña una función concreta. Unos fagocitan o "devoran" las bacterias, otros disminuyen las reacciones alérgicas y, también, se encuentran aquellos que intervienen en los procesos inflamatorios. Existe un tipo especial de glóbulos blancos, son los linfocitos, productores de anticuerpos.

En las zonas de infección suele aparecer un líquido relativamente denso denominado pus. Éste es el reflejo de la lucha entre los patógenos y los leucocitos, de hecho está formado principalmente por los microbios y leucocitos muertos tras el combate.

+ Plaquetas o trombocitos 


Las plaquetas o trombocitos desempeñan dos funciones muy importantes. Por un lado, son los responsables de "tapar" el vaso sanguíneo cuando éste ha sufrido una rotura para evitar la pérdida de sangre. Por otro lado, liberan sustancias que desencadenan la coagulación de la sangre.

La coagulación es la solidificación en una masa algo viscosa, para contribuir a evitar una pérdida de sangre en las heridas o hemorragias.

- Grupos sanguíneos


Se puede decir que el ser humano presenta cuatro tipos de sangre, principalmente. Reciben el nombre de O, A, B y AB, un nombre que se da en función de unas moléculas presentes en la superficie celular de los glóbulos rojos, los antígenos sanguíneos. Así, el grupo sanguíneo AB tiene los antígenos A y B, el grupo A tiene los antígenos A, el grupo B los antígenos B y el grupo O no presenta ningún antígeno sanguíneo.

En el plasma de la sangre existen unas moléculas conocidas como anticuerpos, que van a reconocer aquellas moléculas distintas a las del propio individuo y, tras el reconocimiento, desencadenan una respuesta de rechazo. Esto sucede cuando un anticuerpo reconoce un patógeno, por ejemplo. Pero, también ocurre en las transfusiones de sangre con rechazo de un individuo a otro.

El plasma de cualquier ser humano tiene los anticuerpos contra los antígenos sanguíneos que no tiene. Por ejemplo, una persona del grupo sanguíneo A (tiene antígenos A, pero no B) presenta en su plasma anticuerpos contra B. Por eso, no se pueden realizar transfusiones de sangre desde una persona grupo B (tiene antígenos B) a otra con grupo A. Los anticuerpos de este último la rechazaría.

Las personas con grupo sanguíneo AB al presentar los dos antígenos, no tendrán ningún anticuerpo contra los mismos. Por esta razón, podrán recibir la sangre del resto de grupos sanguíneos. Por eso, al grupo AB se le conoce como receptor universal.

Por otro lado, la sangre del grupo O al carecer de antígenos no va a desencadenar ninguna respuesta de rechazo. De ahí, que la sangre con grupo O se pueda usar en las transfusiones para personas con otros grupos sanguíneos. Por tanto, recibe el nombre de donante universal.

Aparte de estos antígenos, se ha comprobado que en la sangre de algunos individuos existe otro antígeno, el factor Rh, que en otros no aparece. Los individuos que presentan este factor, el 85% de la población, son individuos Rh positivos. El resto, Rh negativos.

La transfusión de sangre del negativo al positivo se puede realizar, sin embargo, cuando se administra sangre del positivo al individuo negativo, éste reconoce al factor Rh como una molécula extraña, a modo de patógeno. En la primera transfusión no hay "tiempo suficiente" para que se genere una respuesta de rechazo. Pero, si hay una segunda transfusión del mismo tipo, sí la habrá.

- Los vasos sanguíneos


El ser humano presenta tres grandes tipos de vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares.

+ Arterias, venas y capilares


. Arterias y venas

Las arterias son los conductos que llevan la sangre desde el corazón a los tejidos y órganos, mientras que las venas la retornan.

. Capilares

Los capilares son los enlacen entre los otros vasos sanguíneos, y lugar de intercambio gaseoso, al presentar una pared muy fina que permite la difusión de los gases oxígeno y dióxido de carbono, y de los nutrientes y los productos de desecho.

+ Arterias más importantes


Las arterias más importantes son la aorta, que sale del ventrículo izquierdo del corazón para distribuir la sangre por todo el cuerpo, las arterias carótidas y vertebrales que irrigan el cerebro, y la arteria femoral situada en el muslo.

+ Venas más importantes


Entre las venas destacan la vena yugular del cuello que lleva la sangre procedente de la cabeza, la vena cava superior que recoge toda la sangre, vía otras venas, de la cabeza, cuello, brazos y parte superior del tórax, llevándola a la aurícula derecha del corazón, y la vena cava inferior, que recoge toda la sangre de la parte inferior del cuerpo.

- El corazón


Es un órgano muscular con un tamaño semejante al puño cerrado. Se localiza en el tórax, entre los dos pulmones, con su borde derecho justo algo desplazado a la derecha del esternón.

+ El bombeo de sangre, la misión del corazón


La misión del corazón es bombear la sangre, dotarla de la velocidad necesaria como para poder circular por todos los vasos sanguíneos que recorren el cuerpo. Y, que así, todo el cuerpo esté siempre oxigenado y alimentado.

+ El corazón, dividido en cuatro cavidades


El corazón es tetracameral, es decir, está dividido en cuatro cavidades: aurícula derecha, ventrículo derecho, aurícula izquierda y ventrículo izquierdo. Se dice que el corazón es doble al no existir comunicación entre el lado derecho y el izquierdo. Sin embargo, dentro de cada lado si hay un paso entre la aurícula y su ventrículo correspondiente. Los pasos están regulados por válvulas que controlan la apertura y el cierre. La válvula mitral regula el paso aurícula y ventrículo izquierdo, la válvula tricúspide la aurícula y salida de sangre hacia las arterias los ventrículos está regulada por las válvulas sigmoideas.

+ Los latidos del corazón


Las aurículas son las cavidades que recogen la sangre, mientras que los ventrículos las cavidades que "liberan" la sangre del corazón tras una contracción muscular. El llenado del corazón de sangre, y el vacío constituye lo que denominamos latido del corazón. Todo latido tiene dos momentos, la sístole y la diástole. Si la sístole es la contracción del corazón para que salga la sangre, la diástole es la relajación para que entre. Así, en la sístole los ventrículos se contraen hasta un punto en que la presión es tan alta que las válvulas sigmoideas se abren y la sangre sale "disparada" a través de las arterias. Ya en la diástole, la sangre entra en las dos aurículas a través de sus venas correspondientes, mientras los ventrículos se relajan o recuperan del esfuerzo anterior. Una vez que se llenan las aurículas de sangre, las válvulas que regulan el paso entre las aurículas y las venas se cierran. Después se abre el paso entre las aurículas y los ventrículos, la sangre se dirige hacia estos últimos donde sufrirá una nueva contracción en la siguiente sístole.

- La circulación sanguínea


Es un ciclo, que se repite una y otra vez con una finalidad: mantener una sangre con oxígeno y alimento que llegue a los tejidos y órganos de forma constante.

En los capitales se producía el intercambio gaseoso, de tal forma que se aportaba oxígeno a los tejidos y órganos, y se recogía de todos éstos el dióxido de carbono y los productos de desecho. Aparece así, una sangre no oxigenada que llega a las venas. Como en una autopista, venas pequeñas con orígenes distintos (piernas, abdomen, brazos, cabeza, etc.) se van agrupando en venas más grandes, hasta constituir una carretera con dos pistas principales: la vena cava superior y la cava inferior. Estas venas, que transforman sangre no oxigenada, llegan a la aurícula derecha. Después, la sangre pasa al ventrículo derecho, desde donde es impulsada a los pulmones por medio de la arteria pulmonar. Ésta se ramifica en capitales en los pulmones, para que pueda tener lugar la cesión del dióxido de carbono y la captación del oxígeno. La sangre se ha enriquecido, es una sangre oxigenada.

Las venas pulmonares recogen esta sangre y la llevan a la aurícula izquierda, desde donde pasa al ventrículo izquierdo. Finalmente, a través de la arteria aorta, la sangre abandona el corazón para distribuir el oxígeno por todo el cuerpo. Una vez que se difunde el oxígeno hacia los tejidos y órganos, aparece de nuevo una sangre no oxigenada, lista para iniciar de nuevo el ciclo o camino de retorno al corazón.

Se observa, por tanto, que la circulación de la sangre es doble, es decir, existen dos recorridos o circulaciones: una circulación pulmonar que lleva sangre no oxigenada a los pulmones y devuelve al corazón sangre oxigenada, y una circulación general que recoge sangre no oxigenada del cuerpo y le devuelve sangre oxigenada. Lógicamente, el punto de conexión de estos recorridos es el corazón.

- Patologías del sistema circulatorio


Son múltiples las enfermedades que afectan al sistema cardiovascular: corazón, vasos sanguíneos y células sanguíneas.

+ El infarto de miocardio


Una de las más frecuentes es el infarto de miocardio. El músculo del corazón deja de recibir sangre durante un espacio de tiempo y, en consecuencia, deja de funcionar. Se dice que se ha producido un infarto cuando la sangre, y, con ella, el oxígeno y el alimento, no llega a una zona que terminará muriendo.

Normalmente, la sangre no llega porque la arteria que suministra la sangre al músculo del corazón queda taponada por alguna placa de grasa o por algún trombo (coágulo de sangre).

El no funcionamiento del músculo lleva a un cese de la actividad del corazón. Este hecho recibe el nombre de paro cardíaco.

+ La angina de pecho


En ciertas ocasiones, cuando el coágulo de sangre formado no llega a bloquear del todo el riego sanguíneo hacia el corazón y, por tanto, éste sigue funcionando, aunque no plenamente, se produce una angina de pecho.

+ La insuficiencia cardiaca


La insuficiencia cardiaca es otro de las patologías más frecuentes. Aparece cuando el corazón es incapaz de bombear la sangre necesaria para mantener el metabolismo del cuerpo. El origen es muy diverso, pudiendo ser debido a las válvulas o al músculo.

+ Patologías que afectan a la frecuencia de latido del corazón: arritmias y taquicardias


Existe un grupo de patologías que afectan a la frecuencia del latido del corazón. Son las arritmias y las taquicardias. En las primeras el ritmo normal del latido no existe, mientras que en las segundas aumenta la frecuencia por encima de los valores normales, 70 latidos por minuto.

+ La arteriosclerosis


Entre las enfermedades que afectan al sistema vascular, destaca la arteriosclerosis. Es el engrosamiento de la pared interna de las arterias por diversas causas, la más común, el depósito de colesterol y otras sustancias lipídicas. El depósito continuo de estas sustancias provoca que la arteria pierda elasticidad, se endurezca y, finalmente, comience a cerrarse. A causa de una arteriosclerosis, la sangre circula con gran dificultad y en menor grado. Esto lleva a una falta de oxígeno y nutrientes al otro lado del depósito formado.

+ La hipertensión


Otra enfermedad muy importante que afecta a los vasos sanguíneos es la hipertensión. En este caso, la presión arterial aumenta provocando un mayor trabajo en el corazón y lesionando las arterias.

+ La anemia


En cuanto a las enfermedades que afectan a la sangre destaca la anemia. La anemia se define como una disminución de los glóbulos rojos por diversas razones: pérdida de sangre por hemorragia o algún problema que impida generar nuevos glóbulos rojos. Dado que la función de estas células es transportar el oxígeno, al disminuir su proporción en la sangre, no llega tanto oxígeno a los tejidos, que no realizarán su función de forma normal. Por eso, las personas que tienen anemia presentan un cansancio general.

- Hábitos saludables para con el sistema circulatorio


El ejercicio continuado y no violente de los músculos hace aumentar el número de vasos sanguíneos en los mismos y también fortalece el corazón para bombear la sangre. Además del ejercicio, el movimiento es importante, sobre todo al pensar que la sangre se puede acumular en las piernas si uno permanece quieto durante un tiempo excesivo.

La temperatura es un factor que también hay que cuidar, ya que, si ésta es excesiva, los vasos sanguíneos se pueden dilatar, o contraer, en el caso inverso. Así como la alimentación, pensando que una dieta elevada en grasa podría provocar a largo plazo la aparición de placas que taponen los vasos sanguíneos.

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- Serie de artículos sobre Fisiología


+ Fisiología (I): el cuerpo humano

+ Fisiología (II): el aparato locomotor

+ Fisiología (IV): el aparato respiratorio

+ Fisiología (V): el sistema nervioso

+ Fisiología (VI): los órganos de los sentidos

+ Fisiología (VII): el sistema inmune

+ Fisiología (VIII): el aparato digestivo

+ Fisiología (IX): el sistema urinario

+ Fisiología (X): el sistema endocrino

+ Fisiología (XI): el sistema reproductor

+ Fisiología (XII): nutrición y alimentación