jueves, 18 de septiembre de 2014

Cocodrilos, aligátores y tortugas



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El nexo de unión de los reptiles con el agua es sustancialmente opuesto al de los anfibios con el medio líquido. Estos últimos, en efecto, dependen del agua sobre todo durante la época de reproducción: sus huevos, pequeños y delicados, no podrían soportar los riesgos de una imprevista humedad; los reptiles que viven en ambiente acuático, en cambio, tienen exigencias vitales opuestas y, en el momento de la puesta, vuelven a la tierra firme a la que están ligados desde su lejano origen genealógico: los huevos, que están protegidos por una cáscara segura, contienen en su interior todas las reservas alimentarias e hídricas necesarias para el desarrollo de los futuros embriones.

La tortuga, un reptil

No son muchas las especies acuáticas de reptiles: dejando de lado a las tortugas y las serpientes marinas, en las aguas dulces encontramos pocos representantes del grupo de los ofidios (un ejemplo es la culebra de agua, Natrix maura, común en los ríos y estanques de la península Ibérica), todos los cocodrilos (aunque dos o tres especies de este orden también se adentran en el mar) y, entre los quelenios, los galápagos común y europeo (Mauremys caspica, Emys orbicularis).

- El cocodrilo del Nilo


En el orden de los cocodrilos, una de las especies más emblemáticas es el cocodrilo del Nilo (Crocodilus niloticus), de 3,5-5,5 metros de longitud, que es muy voraz y temible incluso para el hombre. Tiene el hocico alargado y la boca grande, provista de numerosos dientes cónicos; el cuello es corto y el tronco es abultado y deprimido; las patas, cortas y robustísimas; la cola, bastante alargada, está dotada de un poderoso haz de músculos. Cuando es joven es de color verde oscuro en la parte superior; cuando adulto, su coraza se recubre de incrustaciones, hasta el punto de poder incorporar incluso algunas plantas acuáticas. Entre las placas córneas que revisten el dorso anidan parásitos de todo tipo, incluidas las sanguijuelas. Vive en los ríos de las zonas tropicales y subtropicales africanas; de día reposa inmóvil en la orilla, junto con numerosos individuos de su especie; pero al ponerse el sol se mete en el agua, donde, dejando aflorar su largo hocico, captura peces y aves acuáticas y mamíferos que acuden a abrevarse. Una vez agarrada la presa (que puede ser un animal tan grande como un ñu u otro bovino y, a veces, un ser humano), los cocodrilos arrancan grandes trozos mediante sacudidas y movimientos giratorios, y se los tragan enteros. La reproducción tiene lugar mediante huevos (grandes como los de una oca) que las hembras ponen en agujeros de la arena del río y recubren con movimientos de la cola. Después de una incubación que dura cerca de tres meses, nacen las crías de unos 20 cm de longitud. El cocodrilo del Nilo puede alcanzar cincuenta años de edad.

Cocodrilo, especie de reptil
El cocodrilo es una de las especies que, por peso y corpulencia, mayor de los reptiles actuales. Su apretada dentadura no sirve para masticar la presa sino para agarrarla y arrastrarla bajo el agua hasta que se ahogue; o bien para desgarrarla y trocearla.

- El caimán del Mississippi


El caimán del Mississippi (Alligator mississippiensis) es el cocodrilo más conocido ya que, por ser menos feroz y agresivo que otras especies, puede capturarse con facilidad. Puede alcanzar cinco metros de longitud, tiene el dorso recubierto de una potente coraza, es de color verdoso en la parte superior y amarillento en la inferior. Bastante difundido antaño por el Mississippi y las aguas dulces de Florida, sufrió una fuerte disminución hace unas décadas por ser objeto de una caza activa por su apreciada piel. Actualmente sus poblaciones se han recuperado en gran parte y la especie es mucho más abundante que otras más amenazadas como el caimán de China (A. chinensis), el cocodrilo de Cuba (Crocodylus rhombifer) o el caimán negro (Melanosuchus niger). Se alimenta sobre todo de peces, pero no desdeña los animales terrestres que acuden a la orilla. En el sur de Estados Unidos los caimanes se crían en cautividad por su piel, que se utiliza en la confección de zapatos, bolsos, carteras, etc.

Caiman del Mississippi

- La tortuga mordedora: una especie de hábitos singulares


Entre las muchas especies de quelonios o tortugas, tanto marinas como terrestres, carnívora o herbívora, existe una de hábitos singulares. La tortuga mordedora (Chelydra serpentina) puede alcanzar un metro de longitud, pesa unos 20 kg y tiene un caparazón convexo y carenado en el dorso, que en el vientre tiene la forma de una losa y deja libre el cuerpo, lo que le permite una cierta agilidad de movimientos. Está difundida por América Central y del Norte, donde vive en las aguas dulces de los ríos. Se alimenta de peces que captura utilizando técnicas distintas según si se trata de cardúmenes o de ejemplares aislados.

La tortuga mordedora es una excelente nadadora, capaz de moverse por el agua con gran soltura y habilidad. Una vez agarrada la presa con sus potentes mandíbulas, no la deja ni siquiera cuando ésta se arrastra fuera del agua. Es tan voraz que en poco tiempo puede destruir toda la ictiofauna de una laguna, devorando todos los peces que ésta contiene. Pero no sólo hace incursiones dentro del agua: por la noche sale a tierra firme, donde hace estragos entre ranas y sapos, atacando incluso a las eventuales serpientes.

El peor enemigo de estos reptiles es el hombre: la caza de las tortugas mordedoras se practicaba principalmente para salvar la riqueza pesquera de los estanques, las lagunas y los ríos en los que vive.

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- Las aguas terrestres: artículos en nuestro blog de Biología


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