viernes, 15 de agosto de 2014

Los equinodermos, depredadores implacables y pacientes



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Entre los habitantes de las escolleras y los fondos de arena pueden encontrarse estrellas y erizos de mar con peligrosas espinas, lirios y cohombros de mar de formas fascinantes. Pertenecen a los equinodermos animales de apetito insaciable y gran tenacidad.

Equinodermos

- Los equinodermos, grandes depredadores


Los moluscos lamebranquios y otros invertebrados son a menudo presa de algunos de estos animales, incapaces como son de sustraerse a los numerosos brazos o a las espinas de las que están provistos estos animales; paralizados por una inyección de potente veneno o envueltos por un desagradable chorro de materia intestinal, son a veces descompuestos antes incluso de ser ingeridos. En muchos casos, las víctimas no consiguen ni siquiera darse cuenta de la presencia del enemigo debido a su elevada capacidad críptica; no pueden aprovecharse de la amputación de uno de los brazos del atacante porque el elevado grado de recuperación de los equinodermos les permitirá renovar velozmente sus apéndices hasta el número original.

- Las estrellas de mar


Todos los tipos de fondos marinos, desde los mares glaciales hasta los ecuatoriales, están poblados por un grupo particular de estrellas de mar. Estos equinodermos tienen el cuerpo revestido por placas calcáreas (dermaesqueleto), en forma de polígono o más a menudo de estrella, de color pardoverdoso para poder camuflarse entre las algas del fondo; algunas, no obstante, tienen colores bellísimos, como es el caso de Echinaster sepositus o de algunos Astropecten que alcanzan los 50 cm.

De un disco central parten brazos más o menos largos y flexibles (normalmente cinco, a veces siete o nueve hasta un máximo de cuarenta y cinco); la boca es central. Las estrellas marinas son depredadoras y se alimentan preferentemente de bivalvos, que engullen enteros (la concha se expulsa luego al mar). Los brazos de las ofiuras o estrellas serpentinas suelen sumar cinco y a menudo están ramificados (aunque todas las especies del Mediterráneo menos una los tengan sin ramificar); a diferencia de los de las estrellas verdaderas, son instrumentos de locomoción, aunque en algunos casos sirven para capturar la presa y acercarse el alimento a la boca, función que suelen cumplir los pies ambulacrales. Las ofiuras son carnívoras, viven sobre fondos rocosos o pedregosos, bajo piedras o bien entre algas, esponjas, corales y otros invertebrados marinos. Si bien prefieren el litoral, algunas especies descienden a profundidades notables, hasta las zonas abisales.

- Los erizos de mar


Los erizos de mar, por su parte, viven en muchos tipos de fondos y algunas especies se encuentran a gran profundidad. El esqueleto (externo) de los erizos está recubierto de largas espinas punzantes. Aunque parecen inmóviles, se desplazan gracias a sus espinas y pies ambulacrales similares a los de las estrellas. Se alimentan de algas que arrancan con los cinco dientes de la armadura bucal (la denominada linterna de Aristóteles). El erizo de mar común (Paracentrotus lividus) tiene un caparazón de color violeta oscuro y está dotado de espinas finas y puntiagudas. Esta especie está bastante difundida por las costas del Mediterráneo, donde vive a una profundidad máxima de 80 metros; sus gónadas son muy apreciadas en muchas zonas, especialmente en la costa catalana y en toda la costa francesa del Mediterráneo.

- Los crinoideos o "lirios de mar"


Si las estrellas de mar sorprenden por la belleza de sus formas y colores, también son dignos de admiración los crinoideos, esos animales que se denominan vulgarmente "lirios de mar". Son pocas las especies que viven actualmente: su apogeo tuvo lugar durante el silúrico y comprenden numerosas formas fósiles. Algunos de estos animales viven a profundidades notables. El cuerpo tiene la estructura de un cáliz pentagonal, con la boca dirigida hacia abajo y rodeada por una corona de brazos finos y gráciles, flexibles y ramificados, que llevan numerosos y finos apéndices. La parte inferior del cáliz está a menudo dotada de un pedúnculo que permite que el animal se fije sobre el fondo y la presencia de este vástago le da al animal un aspecto de flor. Los lirios de mar pueden fijarse al fondo por medio del pedúnculo, valiéndose de cirros o ventosas especiales; algunas especies tienen una marcada a asociarse en gran números convirtiendo el fondo marino en una pradera variopinta y espectacular.

- Las holoturias o cohombros de mar


A los equinodermos pertenecen asimismo las holoturias, o cohombros de mar; viven libres, no fijas al fondo, y suelen tener una consistencia blanda porque su esqueleto externo no está hecho de placas acorazadas sino de partículas microscópicas. Suelen tener una forma cilíndrica, con la boca en un extremo y el orificio anal en el otro. La boca está rodeada por numerosos tentáculos ramificados, dispuestos en estrella. En la cara ventral del cuerpo, que se apoya sobre el fondo, están los pies ambulacrales móviles que sirven de órganos locomotores.

Los cohombros de mar suelen ser sedimentívos.

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- Costas y profundidades: artículos en nuestro blog de Biología


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