miércoles, 2 de abril de 2014

Clasificación de las rocas ígneas



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Las rocas ígneas se clasifican atendiendo a dos criterios fundamentales: su composición química y mineralógica.

Rocas igneas

- Clasificación de las rocas ígneas según la composición química


Normalmente se utiliza como referencia el contenido en sílice (SiO2) presente en la roca. Según el porcentaje de este componente, las rocas se clasifican en: ácidas (SiO2 > 65%), intermedias (SiO2 entre el 65% y el 55%), básicas (SiO2 < 45%). Estos porcentajes son indicativos y no deben entenderse como límites rígidos (una roca con el 64% de sílice puede ser considerada ácida en vez de intermedia, pues nos encontramos muy cerca del límite entre ambos campos).

Los términos ácido y básico son utilizados de manera incorrecta y no tienen aquí el mismo significado que en química. Esto se debe a que se creía que los silicatos eran sales del ácido silícico y por tanto a una mayor concentración de sílice en la roca le correspondía una mayor acidez del magma originario. Es importante destacar que las rocas ácidas contienen cuarzo en porcentajes elevados (más del 10%). De hecho, en estas rocas la sílice es tan abundante que permanece en exceso y cristaliza como cuarzo. Por el contrario, en las rocas básicas y ultrabásicas la sílice es sólo suficiente para formar algunos minerales silicatados y no para generar cuarzo.

- Clasificación según la composición mineralógica


La clasificación de las rocas ígneas según su composición mineralógica es más utilizada que la química debido a que permite distinguir las rocas ya desde un primer examen sin la necesidad de realizar análisis caros. Se basa en el contenido en porcentaje respecto al total (100%) de algunos grupos de minerales indicados por letras mayúsculas: M para el grupo de minerales coloreados (por ejemplo biotita, olivino, piroxeno) que incluye también los carbonatos; Q para el cuarzo y los otros minerales polimórficos de la sílice (por ejemplo la tridimita); A para los feldespatos alcalinos (feldespatos de sodio y potasio como la ortosa, la albita y la sanidina); P donde se agrupan las plagioclasas (feldespatos de calcio y de sodio) excepto la albita; F para el grupo de los feldespatoides (tectosilicatos de potasio y de sodio que contienen sílice en menor cantidad que los feldespatos; se forman cuando un magma no es lo bastante rico en sílice para cristalizar feldespatos, son típicos pues de rocas ultrabásicas).

Según estos grupos que hemos definido, pueden distinguirse rocas con M > 90% que se clasifican según el mineral más abundante, y rocas con M < 90%, que se clasifican según un doble triángulo (triángulo AQP y triángulo AFP) con los grupos de los otros minerales en cada vértice. Los minerales pertenecientes al grupo Q y F no pueden coexistir en una misma roca y por lo tanto los dos vértices son opuestos. El triángulo AQP contiene todas las rocas ácidas, mientras que las ultrabásicas se colocan en el triángulo AFP; las rocas intermedias y básicas ocupan la faja central a ambos lados de la línea AP. Si una roca contiene minerales de un solo grupo, entonces se representará con un punto coincidente con el vértice indicativo de dicho grupo (es necesario olvidar que la roca en estudio puede contener también minerales del grupo M, no representado en el doble triángulo, hasta un porcentaje del 90%); cuando, por el contrario, y más a menudo, una roca contiene minerales de más de un grupo (hasta tres, pues Q y F no pueden coexistir), entonces se representa con un punto dentro del doble triángulo tanto más cercano al vértice cuanto mayor sea en la roca la cantidad en porcentaje de los minerales representados por dicho vértice. Este diagrama es tan válido para las rocas intrusivas como para las extrusivas. Las rocas con M mayor del 90% son las ultrabásicas y contienen silicatos de hierro y magnesio (por ejemplo olivinos y piroxenos) caracterizados por un color oscuro, densidad elevada y temperaturas de fusión altas. Estas rocas son en general intrusivas y son conocidas también como ultramáficas o ultrafémicas, donde los términos máfico y fémico significan, respectivamente, minerales de hierro y de magnesio. Rocas típicamente ultramáficas son: las peridotitas formadas por olivino y piroxeno en porcentajes variables, que constituyen el componente principal del manto terrestre, y las piroxenitas, formadas exclusivamente por minerales de la familia de los piroxenos. Las rocas con M menor del 90% son de color más claro a medida que disminuye la concentración de minerales del grupo M y son llamadas félsitas si son ricas en feldespatos y cuarzo (el término félsico deriva de la contracción de feldespato y sílice), siendo pues ácidas, o bien serán fémicas o máficas si no contienen cuarzo. Como rocas típicamente félsicas destacan los granitos, que son muy ricos en cuarzo, forman en general grandes cuerpos plutónicos y tienen colores claros como el blanco, el rosa o el gris claro según sea el tipo de feldespato del que están compuestos. Entre las rocas máficas (básicas), las más importantes, porque además son las abundantes dado que constituyen los fondos oceánicos, son los basaltos, rocas extrusivas microcristalinas o de vidrio, de color negro o gris muy oscuro, constituidas por plagioclasa y piroxeno y, a veces, olivino. Las rocas poseen nombres muy extraños, normalmente derivados del lugar donde han sido descritas por primera vez o donde las hay en mayor abundancia (por ejemplo, la sienita, roca intrusiva, intermedia, rica en feldespatos alcalinos, posee un nombre derivado de la localidad de Siene, la actual Assuan, en Egipto, donde fue estudiada por primera vez).

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