jueves, 16 de enero de 2014

Descubrimientos científicos y médicos del positivismo (I)



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Primera serie de descubrimientos científicos y médicos del positivismo, desde la descripción de los tejidos en el año 1800 por Marie François Xavier Bichat hasta la primera clasificación de los alimentos realizada por el médico William Prout en 1827.


- La descripción de los tejidos | 1800


El médico francés Marie François Xavier Bichat (1771-1802), famoso por las numerosas autopsias que efectuó a lo largo de su carrera, advirtió que los órganos estaban constituidos por diferentes tipos de estructuras más simples, cada una de las cuales podía estar presente en más de un órgano. Dichas estructuras, que normalmente eran planas y delgadas, recibieron el nombre de tejidos. En 1800, Bichat publicó el libro Traité des membranes, donde describió minuciosamente veintiún tipos de tejidos diferentes. Por este trabajo, Bichat es considerado el fundador de la histología, la ciencia que trata el estudio de los tejidos (podéis ampliar información sobre los tejidos aquí, bien de los animales o de las plantas).

Positivismo
Ilustración del cráneo humano. El físico Franz Joseph Gale (1758-1828) realizó estudios pioneros sobre el cerebro y el sistema nervioso.

- La difusión de la vacuna antivariólica | 1803


La aplicación de la vacuna contra la viruela, experimentada por primera vez en 1796 por Jenner, comenzó a generalizarse a principios del siglo XIX. El preparado empleado en aquel entonces podía ser llevado a zonas relativamente distantes, manteniéndose viable dentro de pequeños tubos de cristal o en plumas de aves, y de este modo la vacunación se extendió por diversos europeos y el norte de África. Sin embargo, el material no podía conservarse adecuadamente durante el tiempo necesario para atravesar el océano Atlántico y llevarlo hasta América, limitación que desapareció cuando el médico español Francisco Javier Balmis (1753-1819) pensó en transportar en diversos sujetos, de tal manera que el material a inocular, obtenido a partir de las vesículas producidas por la viruela vacuna, estuviera siempre fresco. Balmis, a la cabeza de una expedición, se decidió a cruzar el Atlántico llevando en su viaje a un grupo de niños a quienes fue vacunando sucesivamente, y así obtuvo el material necesario para iniciar una campaña de vacunación en América en 1803. Mientras parte de su equipo se dirigió hacia el sur del continente americano, Balmis prosiguió la expedición sanitaria por México y América Central. Más tarde, organizando una expedición similar, cruzó el océano Pacífico e inició la práctica de la vacunación en Filipinas y Extremo Oriente; luego atravesó Asia y, finalmente, retornó a España, al cabo de diez años de haber dejado su país y tras haber dirigido la primera campaña de vacunación que, literalmente, dio la vuelta al mundo.

- El aislamiento de la morfina | 1805


Ya desde la Antigüedad se utilizaron plantas para aliviar el dolor y para obtener sensaciones de bienestar físico. En 1805, el químico alemán Friedrich Wilhem Adam Ferdinand Sertürner (1783-1841) aisló una sustancia química del láudano (extracto alcohólico obtenido del opio en maceración durante algunos días con azafrán y canela) que resultó mucho más eficaz que la misma solución para combatir el dolor y producir sueño. Posteriormente tal sustancia se denominó morfina, nombre derivado del término griego que significa sueño. Desde entonces la morfina se consideró de gran ayuda en el campo médico, aunque todavía no se conocía su relación con la adicción. El descubrimiento de la morfina representó el principio de los estudios sobre los alcaloides, unas sustancias particulares producidas por vegetales que contienen en su molécula por lo menos un átomo de nitrógeno y que han tenido un considerable éxito en farmacología.

- Estudios sobre el cerebro y de frenología | 1810


En 1810, el físico alemán Franz Joseph Gall (1758-1828) publicó el primero de cuatro volúmenes de un tratado (La physiologie du cerveau) sobre el sistema nervioso en el que afirmaba que la materia gris presente en la superficie de la médula espinal era la parte activa y esencial, mientras que la materia blanca, presenta a un nivel más profundo en el cerebro y en la superficie de la médula espinal, era material de conexión. Gall creía que la forma del cerebro estaba relacionada con la capacidad mental y las características psicológicas y de comportamiento del individuo. Afirmaba, además, que la forma del cerebro podía ser deducida por las irregularidades superficiales del cráneo. Los estudios de Gall dieron origen a la frenología, una doctrina médica, ya en desuso (en Occidente), según la cual el carácter de un individuo puede ser deducido palpando las protuberancias presentes en su cabeza.

- La invención del estetoscopio | 1816


En los comienzos de la medicina moderna, los métodos para efectuar el diagnóstico de las enfermedades eran muy limitados: para obtener informaciones sobre el estado de salud de los pacientes, el médico apoyaba la oreja sobre el pecho del enfermo y auscultaba el latido cardíaco. En 1816, el médico francés Rene Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826) ideó el primer estetoscopio. Frente a la necesidad de auscultar los latidos cardíacos de una joven robusta que estaba enferma del corazón, se dio cuenta de que no podía atravesar la barrera de los senos, que consideró inoportuno levantar o separar. En su intento por auscultarla, cogió unas hojas de papel que utilizaba para tomar apuntes, las dobló en forma de cilindro y colocó una extremidad entre los pechos de la paciente, acercando su oreja a la otra. Descubrió, maravillado, que el latido del corazón resultaba más fuerte del que sentía cuando apoyaba directamente la oreja sobre el esternón de la mujer. Partiendo de esta observación, fabricó unos cilindros de madera que constituyeron el primer estetoscopio rudimentario. En los años que siguieron, el estetoscopio se perfeccionó y se transformó en un instrumento de gran importancia para el diagnóstico médico.

- El análisis de la acidez gástrica | 1823


En 1823, el químico británico William Prout (1785-1850) descubrió en las secreciones del estómago la presencia de ácido clorhídrico, una sustancia química perteneciente a los llamados ácidos fuertes que se encuentran en el mundo inorgánico. Este descubrimiento, que confirmaba evidentemente la presencia del ácido clorhídrico tanto en el mundo animado como en el mundo inanimado, hizo reaccionar a los estudiosos vitalistas, según los cuales las propiedades del mundo orgánico eran muy diferentes de las del mundo sin vida.

- Estudios sobre la digestión gástrica | 1825


En 1825, el médico estadounidense William Beaumont (1785-1853), que prestaba servicio en el ejército, tuvo que curar una herida de arma de fuego de aproximadamente 2,5 cm de ancho que se encontraba en un costado y dejaba ver el interior del estómago del paciente. Esto permitió a Beaumont observar las transformaciones que se producían en el interior del estómago y tomar unas muestras de jugo gástrico. El jugo gástrico es un líquido producidos por las glándulas que se encuentran en la mucosa gástrica y elaboran sus secreciones de forma continua en cantidad variable, unos 1500-2500 ml al día. Se presenta como un líquido límpido, fluido e incoloro, y su importancia reside en su función de descomposición de las proteínas en grupos de aminoácidos más pequeños. Gracias a estas observaciones Beaumont pudo obtener preciosas informaciones acerca del proceso digestivo, y sus descubrimientos renovaron el interés hacia los estudios científicos en este ámbito.

- Tratamientos para el astigmatismo | 1825


Las gafas para los individuos afectados por la presbicia (vista cansada) o la hipermetropía (vista cercana defectuosa) y la miopía (vista lejana defectuosa) ya se habían inventado algunos siglos antes. Sin embargo, existían otros defectos de la vista debidos a una curvatura anormal de la córnea, como el astigmatismo. Este defecto es una consecuencia de la falta de simetría en la curvatura de la córnea, es decir, el disco transparente situado en la parte anterior del globo ocular, sobre el iris y la pupila. Las curvaturas desiguales o asimétricas de esta superficie reflectora provocan una difusión incorrecta de la luz, con el consecuente desenfoque de la imagen sobre la retina. El astigmatismo se corrige, precisamente, a través de unas lentes capaces de reflejar los rayos de luz con una inclinación oportuna, o sea, en la dirección exactamente opuesta a la producida por el defecto orgánico presente en el ojo. El astigmatismo a veces acompaña a la hipermetropía y a la miopía. En 1825, el astrónomo británico George Biddell Airy (1801-1892) fabricó por primera vez unas lentes cilíndricas apropiadas para corregir dicho defecto.

- La primera clasificación de los alimentos | 1827


El médico británico William Prout (1785-1850) fue el primero en subdividir las sustancias nutritivas en agua, elementos sacáridos (carbohidratos), oleaginosos (grasos) y albuminoides (proteínas). Esta clasificación de los alimentos, considerada como al base de la ciencia de la nutrición, fue perfeccionada más adelante, en 1838, por el holandés Gerardus Mulder (1802-1880), quien posee el mérito de haber definido la composición de las sustancias "albuminoides", constituidas por hidrógeno, oxígeno, carbono, nitrógeno y otros elementos. Estas sustancias fueron denominadas proteínas, y hoy sabemos que están compuestas por aminoácidos y que son fundamentales para el organismo.

- El descubrimiento de los gametos femeninos en los mamíferos | 1827


Hasta 1827 se pensaba que los folículos ováricos, descubiertos en 1779 por el anatomista holandés Reinier de Graaf (1641-1673), eran el equivalente a los huevos en los mamíferos. El embriólogo ruso de origen alemán Karl Ernst von Baer (1792-1876) descubrió una pequeña estructura amarilla examinando el interior de un folículo ovárico de una perra. Esta estructura, visible sólo con el microscopio, resultó ser el gameto femenino. Se confirmaba así la hipótesis (avanzada hacia el final del siglo XVIII por el biólogo alemán Kaspar Wolff tras realizar unos estudios sobre la embriogénesis de los polluelos) según la cual, aunque con medios diferentes, el desarrollo de los mamíferos, y por consiguiente del hombre, no era sustancialmente diferente al mecanismo prenatal de los animales.

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Descubrimientos científicos y médicos del positivismo (II)
Descubrimientos científicos y médicos del positivismo (III)
Descubrimientos científicos y médicos del positivismo (IV)