sábado, 10 de noviembre de 2012

Primeras Teorías de la Herencia



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Desde la antigüedad, al observar el parecido que había entre progenitores y descendencia en todas las especies animales, el hombre ha intuido la existencia de la herencia biológica. Aristóteles (384-322 a.C), por ejemplo, estaba convencido de que, al ser la procreación una consecuencia del acto sexual, el semen era el vehículo de la herencia. Formuló la hipótesis de que todas las partes del cuerpo producen semen, el cual, a través de los vasos sanguíneos, es transportado a los testículos y al pena. El parecido entre progenitores e hijos quedaba así explicado por el hecho de que el semen, producido por todas y cada una de las partes del cuerpo, transporta las características de éstas. Esta teoría, llamada pangénesis, gozó de aceptación durante muchos siglos.

Teorias de la herencia

Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829) seguía considerando aún el mecanismo de la evolución, pensando erróneamente que la evolución era el resultado de características adquiridas y acumuladas a lo largo de muchas generaciones; así, por ejemplo, el desarrollo muscular de un atleta debía transmitirse a su descendencia porque el semen producido por sus tejidos corporales conservaba la memoria de ese desarrollo. El biólogo alemán August Weismann (1834-1914) abandonó la teoría de la pangénesis para formular su propia teoría del plasma germinal. Fue el primero que distinguió entre las células de tipo sexual, a las que denominó plasma germinal, y las células corporales que se originan a partir de ellas, llamadas somatoplasma. De acuerdo con Weismann, la reproducción se encarga de perpetuar el plasma germinal, mientras que el somatoplasma es un producto imprevisible del plasma germinal. Para corroborar su teoría adujo los resultados de una serie de experimentos sencillos, pero eficaces, que ejercieron una gran influencia en el pensamiento científico de su época; por ejemplo, cortando la cola de ratones pertenecientes a un buen número de generaciones sucesivas, observó que la descendencia seguía presentando una cola de longitud normal.